Si estás pensando en hacer una ruta de 7 días por Irlanda, ya te adelanto que es una muy buena decisión. Irlanda es uno de esos países que te atrapa con su naturaleza, acantilados, pueblos y con el ambiente de pubs con música en directo.

Lo bueno de Irlanda es que, aunque no es muy grande, tienes muchísimo que ver. En solo una semana puedes recorrer lo más representativo como Dublín, Cork o Galway, los acantilados de Moher o el Anillo de Kerry.

Yo hice esta ruta en agosto, que es una de las mejores épocas para viajar a Irlanda por el clima. Aunque te va a llover, eso nunca cambia.

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Volé directamente desde Madrid a Dublín con Ryanair. El vuelo duró unas 2 horas y media y fue bastante barato, lo compramos con antelación por unos 80€ ida y vuelta.

Una vez en el aeropuerto de Dublín, cogí un bus directo al centro que tarda unos 40 minutos. Hay varias compañías, pero la más práctica fue Aircoach, que te deja cerca del centro por unos 8€. También tienes la opción del Dublin Express o incluso taxis, pero son bastante más caros.

¿Dónde alojarse en Dublín?

La primera y última noche nos alojamos en Dublín, ya que es la ciudad donde empieza y termina la ruta. Elegimos The Alex Dublin, a unos 10 minutos andando de Trinity College. No es barato, pero en Dublín los precios del alojamiento son bastante altos, sobre todo en temporada alta.

Si viajas con un presupuesto más ajustado, tienes hostales y B&B que están bastante bien. Te recomiendo que busques con tiempo porque la ciudad se llena de turistas en verano.

Día 1 en Irlanda – Dublín

Nada más dejar las mochilas en el hotel, salimos a dar una vuelta. Dublín es una ciudad muy cómoda para recorrer a pie, así que no hace falta usar transporte público a menos que vayas a sitios más alejados. Empezamos nuestro recorrido en Trinity College y su famosa biblioteca, una de las paradas obligatorias.

La entrada cuesta alrededor de los 18€ y merece la pena, sobre todo si eres fan de los libros. El plato fuerte es Long Room, una sala con estanterías repletas de libros. No vas a poder tocar nada, da un poco de pena pero es entendible.

También puedes ver el famoso Libro de Kells, un manuscrito medieval decorado a mano que es una auténtica joya histórica.

Salimos con hambre y nos fuimos directos a probar el Irish Stew, un estofado de cordero con patata y verdura bastante rico.

Comimos en O’Neill’s Pub, a unos 5 minutos andando del Trinity College. Además de comida típica, tienen una gran selección de cervezas. Pedimos dos Irish Stew, que nos costaron unos 15€ cada uno, una pinta de Guinness y una de Smithwick’s.

Después de comer fuimos caminando hacia el barrio del Temple Bar, el que yo creo que es el más famoso de Dublín. Es la zona de los pubs, y, aunque es muy turístico, tiene un ambientazo que no te puedes perder.

Nos hicimos las fotos de rigor en el pub de Temple Bar, que es precioso por fuera, pero carísimo por dentro. Para que te hagas una idea, una pinta puede costarte más de 8€.

Cruzamos el río Liffey por el Ha’Penny Bridge. De ahí seguimos caminando y pasamos por la zona del Castillo de Dublín, la catedral de San Patricio y la Christ Church Cathedral, aunque no entramos a ninguna todavía porque queríamos descansar un poco antes de la noche.

Después de una ducha rápida en el hotel, salimos a cenar algo ligero. Elegimos The Brazen Head, que dice ser el pub más antiguo de Irlanda. Pedimos un plato para compartir de fish & chips y otra ronda de cervezas, esta vez una Kilkenny y una Hop House 13.

Día 2 en Irlanda – Howth

Después de un primer día bastante completo por Dublín, nos levantamos con ganas de ver algo de naturaleza.

Así que, tras un desayuno rápido en una cafetería cerca del hotel, cogimos rumbo a Howth, un pueblo pesquero a las afueras de Dublín que nos habían recomendado muchísimo.

Llegar es súper fácil. Solo tienes que coger el tren DART desde Tara Street Station o Connolly Station. El trayecto dura unos 30 minutos y cuesta alrededor de 6€ ida y vuelta si compras el billete en el día.

Sale un tren cada poco, así que no hace falta reservar con antelación. Nosotros lo cogimos sobre las 10:00 y para las 10:30 ya estábamos paseando por el puerto de Howth.

Nada más llegar, nos dimos una vuelta por el puerto de Howth, que está lleno de barcos, gaviotas… y si tienes suerte, algún león marino que se asoma por la zona donde los pescadores limpian el pescado.

Desde el puerto tienes vistas muy chulas al faro y puedes caminar tranquilamente por los muelles. También hay un mercadillo pequeñito los fines de semana.

La estrella del día es la cliff walk, una ruta de senderismo que recorre los acantilados de Howth. Hay varios caminos con distinta duración, pero el más habitual es el loop de 6 km, que se puede hacer en unas 2 horas, incluyendo paradas para fotos.

¡Consejo! Lleva calzado cómodo y una chaqueta ligera, incluso en verano. El viento en la zona de los acantilados es constante y cambia rápido. Nosotros tuvimos nubes, sol y algo de lluvia en la misma mañana.

Howth es famoso por el pescado fresco, así que no hay mejor sitio para probar un buen fish & chips. Fuimos a un restaurante muy recomendado que se llama Beshoffs The Market, justo en el puerto.

Pedimos dos fish & chips, que nos costaron 15€ cada uno, una sopa de marisco, por 8€ y una limonada casera.

Después de comer, nos dimos una vuelta más por el centro del pueblo. Pasamos por el castillo de Howth, aunque solo lo vimos por fuera porque no se puede visitar normalmente. Luego nos acercamos a la pequeña playa de Claremont, que no es espectacular pero sí muy tranquila para sentarse un rato si hace sol.

Después volvimos caminando hacia la estación para regresar a Dublín. El tren de vuelta fue muy tranquilo y llegamos sobre las 18:00, justo para descansar un poco antes de la noche.

Esa noche no queríamos complicarnos mucho, así que cenamos en un local de comida rápida llamado Pitt Bros BBQ. No es comida irlandesa, pero si te apetece algo diferente, tienen costillas, pulled pork, alitas, etc..

Después de cenar dimos un pequeño paseo por la zona del Grand Canal Dock, una zona perfecta para acabar el día de relax.

La excursión a Howth fue uno de los días que más nos gustó de toda la ruta. Está tan cerca de Dublín que parece mentira que puedas ver ese tipo de paisaje salvaje en solo media hora de tren. Si vas a Irlanda, no te lo saltes.

Día 3 en Irlanda – Kilkenny y Cork

Toca dejar atrás Dublín y poner rumbo al sur del país. La idea de este es hacer una parada en Kilkenny y terminar el día en Cork, donde pasaremos las siguientes dos noches.

Nos levantamos temprano, recogimos nuestras mochilas y desayunamos en una cafetería cerca de la estación Heuston, desde donde salen la mayoría de trenes hacia el sur. Pedimos un desayuno típico irlandés, el famoso full Irish breakfast que incluye salchichas, bacon, huevos, alubias, tostadas y tomate. Vamos, ¡una bomba!

El tren sale de Heuston y te deja en Kilkenny MacDonagh Station en unas 2 horas y poco, con cambio en Bagenalstown o Carlow dependiendo del horario. Los billetes nos costaron unos 15€ por persona reservando con antelación en la web de Irish Rail.

Kilkenny nos sorprendió. No teníamos muchas expectativas, pero fue una de esas paradas que no te esperas y que te acaban encantando.

Nuestra primera parada fue el castillo de Kilkenny, que está justo al lado del río y rodeado por un parque enorme. La entrada cuesta 8€, aunque también puedes pasear por los jardines de forma gratuita. Nosotros decidimos entrar y hacer la visita por dentro, que dura una hora más o menos.

Después del castillo dimos una vuelta por el centro. Visitamos la St. Canice’s Cathedral, una catedral gótica con una torre redonda que puedes subir si no tienes vértigo. La entrada con subida a la torre cuesta 7€. Si no te apetece subir, con ver la catedral por dentro ya vale mucho la pena.

También pasamos por la Black Abbey, una iglesia dominica del siglo XIII que todavía está en uso. No cobran entrada y tiene unas vidrieras muy bonitas.

Una de las historias más conocidas de Kilkenny es la de Alice Kyteler que fue acusada de brujería. Supuestamente envenenó a varios de sus maridos y tenía pactos con el diablo. Fue la primera persona en Irlanda condenada por brujería, aunque logró huir antes de ser ejecutada. No tuvo la misma suerte su criada, Petronilla.

Hoy en día puedes visitar el pub Kyteler’s Inn, que está en el mismo edificio donde vivía Alice. Allí comimos, por cierto. Conservan muchas referencias a la historia de la “bruja de Kilkenny”.

Después de comer dimos un último paseo por las calles de Kilkenny y cogimos un autobús directo a Cork. También se puede ir en tren, pero el bus nos cuadraba mejor por horarios. El trayecto duró unas 2 horas y media y cuesta alrededor de 15€, según la compañía que escojas.

En Cork nos alojamos en el Maldron Hotel South Mall. Pagamos unos 100€ por noche por una habitación doble bastante cómoda.

Dejamos las cosas, descansamos un poco y salimos a cenar algo ligero.

Elegimos un sitio que vimos cerca del hotel llamado Market Lane. Después de la cena fuimos directos al hotel a descansar.

Día 4 en Irlanda – Cork, Cobh y Kinsale

La idea de este día es hacer una excursión desde Cork para visitar Cobh y Kinsale.

Los dos se pueden visitar fácilmente en transporte público desde Cork y, si madrugas un poco, puedes ver los dos en el mismo día sin agobios.

Salimos del hotel sobre las 9:00 y caminamos hasta la estación de tren de Cork, desde donde salen los trenes a Cobh. Por cierto, se pronuncia Cove, que no te pase como a mí que no había quien me entendiera hasta que no lo señalé en el mapa. El trayecto dura solo 25 minutos y cuesta unos 5€ ida y vuelta. Hay trenes cada media hora, así que es muy fácil cuadrarlo.

Al llegar, lo primero que ves es el puerto de Cobh, con su paseo marítimo y la catedral de San Colman. Tuvimos suerte con el tiempo y eso hizo que todo el día fuera aún más disfrutable.

¿Sabías que Cobh fue el último puerto donde atracó el Titanic? Aquí subieron a bordo 123 pasajeros irlandeses, de los que solo 44 sobrevivieron. Puedes visitar el Titanic Experience, un museo ubicado en la antigua oficina de White Star Line, desde donde embarcaron.

La visita cuesta 11,50€ e incluye una experiencia interactiva donde te asignan la identidad de uno de los pasajeros reales del Titanic. Al final del recorrido descubres si sobreviviste o no.

Después del museo, subimos hasta la catedral de San Colman. Además, muy cerca tienes el famoso rincón de las casas de colores en forma de arco, conocido como The Deck of Cards. Probablemente lo hayas visto en Instagram, y en persona es aún más bonito.

Tomamos un café con bollito de canela en una panadería, dimos una última vuelta por el paseo marítimo y nos dirigimos de nuevo a la estación para volver a Cork y desde ahí ir a Kinsale.

Para ir de Cork a Kinsale cogimos el autobús 226, que sale desde la estación de autobuses de Parnell Place. El trayecto dura 45 minutos y cuesta unos 4,50€. Los buses salen cada hora aproximadamente, así que conviene mirar los horarios antes.

Este fue el día en el que probamos, sin duda, el mejor fish & chips de todo el viaje. Fuimos a Dino’s, un local muy conocido que está frente al mar.

Después de comer, hicimos el paseo hasta Charles Fort, una antigua fortaleza en forma de estrella que protegía la entrada al puerto. Está a unos 25 minutos andando desde el centro. La entrada cuesta 5€ y puedes recorrer el fuerte por libre.

Dentro del fuerte se cuenta la historia de la White Lady of Kinsale, un fantasma que, según la leyenda, vaga por el lugar desde hace siglos. La historia dice que era la hija de uno de los comandantes del fuerte y que, el día de su boda, su marido fue asesinado accidentalmente por su propio padre. Ella, rota de dolor, se lanzó al mar. Desde entonces, su silueta vestida de blanco ha sido vista caminando por las murallas del fuerte.

No vimos ningún fantasma, pero entre el viento, las nubes y la historia, el lugar tiene su punto misterioso.

Volvimos a Cork con el mismo bus 226, justo a tiempo para descansar un rato antes de salir a cenar algo ligero. Nos apetecía algo rápido, así que cenamos un sándwich en un pub y nos tomamos una pinta de Murphy’s, una cerveza típica de Cork.

Si solo tienes tiempo para una excursión desde Cork, elige Cobh o Kinsale, pero si puedes hacer los dos como nosotros, ni lo dudes.

Día 5 en Irlanda – El Anillo de Kerry y Killarney

Toca recorrer el Anillo de Kerry, una de las carreteras panorámicas más famosas de Europa.

La mayoría de la gente hace esta ruta en coche de alquiler, pero nosotros no nos atrevimos a coger coche y la hicimos en transporte público, así que optamos por una opción práctica: un tour de día completo desde Killarney. Es la mejor forma de ver lo más importante del anillo sin complicarte la vida ni conducir por carreteras estrechas.

Salimos temprano desde Cork para llegar a Killarney, el punto de partida del tour. Hay varios buses directos que salen desde la estación de autobuses. Nosotros cogimos uno con Bus Éireann, que tarda 1h 30min y cuesta alrededor de 15€. Salimos sobre las 7:00 y llegamos a Killarney antes de las 9:00.

Reservamos el tour con una empresa local que nos recomendaron en el hotel llamada Deros Tours. Cuesta entre 35 y 40€ por persona y dura todo el día.

El tour hace varias paradas estratégicas, incluyendo:

Killorglin

Pueblo conocido por su festival Puck Fair, donde coronan a una cabra como rey durante tres días. Sí, lo has leído bien. Lo llevan haciendo desde el siglo XVII.

Carrauntoohil y Macgillycuddy’s Reeks

Pasamos junto a la cadena montañosa más alta de Irlanda. Ideal para sacar fotos, o simplemente mirar por la ventana sin decir nada durante 15 minutos seguidos, como hicimos nosotros.

Dingle Bay

Paramos en un mirador con vistas a Dingle Bay. Desde ahí puedes ver, si el día está claro, la península de Dingle y el mar abierto.

Waterville

Un pueblito costero donde hicimos una parada para estirar las piernas y tomar un café. Aquí vivió Charlie Chaplin, que tiene hasta una estatua en el paseo marítimo.

Derrynane Beach

Si hace buen tiempo, el tour suele parar en esta playa. Nosotros no paramos porque llovía a ratos, pero nos quedamos con las ganas.

Sneem

Aquí comimos en un restaurante local. Pedimos un seafood chowder y un brown bread típico irlandés.

Ladies View

Última parada antes de regresar a Killarney. Este mirador se llama así porque la reina Victoria quedó fascinada con la vista en su visita a Irlanda en 1861.

Al terminar el tour nos quedamos en Killarney. Nos alojamos en el Killarney Towers Hotel, justo en el centro. Pagamos unos 110€ por noche en temporada alta.

Esa noche cenamos en The Laurels. Pedimos un plato de cordero asado con puré y gravy, y una ensalada de salmón ahumado local.

Día 6 en Irlanda – Acantilados de Moher

Penúltimo día de ruta y otro de esos que sabes que se va a quedar grabado en la memoria. Nuestro objetivo era llegar a Galway y, por el camino, visitar los Cliffs of Moher.

Esta fue la ruta que hicimos nosotros, y la más práctica si te mueves en transporte público.

Primero hicimos un tour organizado desde Killarney a Galway (con Moher incluido).

Hay varias compañías que ofrecen tours de un día completo desde Killarney a Galway, haciendo parada en los Acantilados de Moher y otros puntos intermedios, con guía en inglés y todo organizado.

Reservamos con la empresa Wild Atlantic Way Day Tours, que nos ofrecía:

  • Salida desde Killarney sobre las 8:00
  • Paradas en:
    • El pueblo de Adare
    • El Burren
    • Cliffs of Moher
  • Llegada a Galway sobre las 18:00
  • Precio: unos 50€ por persona

Es una forma súper cómoda de ver varias cosas y que te dejen directamente en Galway sin tener que preocuparte por horarios de trenes o buses. Además, el guía nos fue contando un montón de curiosidades del paisaje y nos hizo la experiencia más entretenida.

Los Acantilados de Moher son uno de esos lugares que incluso cuando ya los has visto en mil fotos, te impactan.

La zona de visita está muy bien preparada, con caminos delimitados, miradores y un centro de interpretación. El viento aquí sopla de verdad, así que lleva chaqueta sí o sí, incluso en verano. Nosotros estuvimos casi una hora y media caminando por la parte superior de los acantilados y haciendo fotos como locos.

¡Consejo! Si puedes, aléjate un poco del centro de visitantes y camina un rato en dirección sur. Hay menos gente y las vistas son aún más bonitas.

Para comer paramos en un restaurante en Doolin.

El tour nos dejó directamente en Galway sobre las 18:00. Ya con el check-in hecho en nuestro alojamiento, nos dimos una ducha rápida y salimos a disfrutar de la ciudad.

Galway es, probablemente, la ciudad más animada del país. No es muy grande, pero está llena de pubs.

Caminamos por Shop Street y nos paramos a ver un grupo tocando música tradicional irlandesa con flauta, violín y tambor, y acabamos sentados en una terraza con una pinta en la mano. Así, sin más.

Cenamos en The Quays Bar, uno de los pubs más conocidos de la ciudad. Pedimos un plato de salmón al horno con puré de patata y una ensalada templada de pollo con salsa de mostaza y miel.

Galway nos atrapó desde el primer momento. Y eso que solo estuvimos una tarde-noche. Si tienes más tiempo, es una ciudad perfecta para pasar un par de días. Pero incluso con pocas horas, te deja con muy buen sabor de boca.

Día 7 en Irlanda – Galway y Dublín

Último día de esta ruta de 7 días por Irlanda. Ya empezábamos a sentir el bajón de saber que el viaje se acababa, pero también estábamos muy contentos con todo lo que habíamos visto. Aun así, todavía quedaba tiempo para un último plan antes de volver a casa.

Este día está pensado según tu horario de vuelo. Si tienes el vuelo por la tarde-noche, puedes hacer una parada especial. Y si vuelas por la mañana o simplemente quieres tomártelo con calma, también tienes la opción de volver directo a Dublín.

Nosotros teníamos tiempo, así que paramos en Clonmacnoise que está a medio camino entre Galway y Dublín, y aunque no es muy accesible en transporte público directo, hay tours organizados o puedes llegar combinando bus + taxi desde Athlone, que es la ciudad más cercana.

La forma más fácil es contratar una excursión privada o en grupo pequeño desde Galway que incluya parada en Clonmacnoise y te deje en Dublín. Algunas empresas lo ofrecen por unos 60 €, incluyendo la entrada al recinto.

Clonmacnoise es uno de los lugares más mágicos de Irlanda, y sinceramente, nos encantó. Fundado en el siglo VI por San Ciarán, fue un gran centro religioso, político y cultural. Hoy puedes ver cruces celtas altísimas, torres, ruinas de varias iglesias, tumbas antiguas…

La entrada cuesta 8€ e incluye acceso al museo y a todo el complejo. La visita te puede llevar 1 hora más o menos si no tienes prisa, y hay visitas guiadas en inglés cada cierto tiempo.

Si prefieres no complicarte o tienes poco tiempo, lo más práctico es volver directo a Dublín desde Galway.

Puedes volver tanto en tren desde la Galway Ceannt Station en un trayecto que durará 2h y media y te costará alrededor de los 20€, o volver en bus desde la Galway Coach Station en un trayecto que durará sobre las 3h y te costará unos 15€.

El bus es muy buena opción porque te puede dejar directamente en el Aeropuerto de Dublín, así te ahorras último traslado desde el centro.

Y así cerramos esta ruta de 7 días por Irlanda, un país que nos sorprendió y que no dudaríamos en volver con los ojos cerrados.

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