Berlín es una de las ciudades que te sumergirán en un continuo aprendizaje sobre la Guerra Fría y el Tercer Reich. Si vas a hacer una ruta de 4 días por Berlín, no te pierdas esa guía que te ayudará a organizar todo lo que ver, que no es poco.

Además de estos 4 días, te dejo una recomendación para que puedas alagar tu viaje a Berlín de 5 días. Nosotros fuimos en febrero para ir a un concierto, por lo que hicimos el viaje en 4 días e intentamos condensar todo lo que pudimos. Lo de los alemanes de concierto da para otro post porque son muy diferentes a nosotros, pero ahora vamos a lo que nos toca, ¡la ruta!

Cuando escuchas Berlín te vienen a la mente historias muy tristes y trágicas, y es uno de los puntos más interesantes de la ciudad, pero, además, Berlín cuenta con un ambiente increíble de artistas callejeros, música al aire libre o museos.

Te recomiendo darle una oportunidad a esta ciudad tan interesante y alternativa que tiene planes para todos los gustos.

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Día 1 en Berlín

Comenzamos el día en la plaza más famosa de Berlín, la Alexanderplatz. Esta plaza está ubicada en el centro de Berlín y está rodeada de edificios tan conocidos como la Torre de Televisión o el Park Inn Hotel Berlín, el edificio más alto de la ciudad.

Pero lo que más llama la atención es su Reloj Mundial, una estructura donde encontrarás la hora de varias zonas el mundo.

En Alexanderplatz, las protestas del 4 de noviembre de 1989 destacan como el evento más significativo. En esa jornada, alrededor de quinientas mil personas se congregaron para expresar su descontento hacia el gobierno comunista. Tan solo cinco días después, el 9 de noviembre, las autoridades gubernamentales anunciaron la apertura de las fronteras del Muro de Berlín, marcando un momento crucial en la historia.

En la zona ajardinada al oeste de la torre, tres monumentos captan la atención: la Iglesia de Santa María (Iglesia Marienkirche), la Fuente de Neptuno y el Ayuntamiento Rojo (Rotes Rathaus), cuyo nombre se deriva del color de sus ladrillos.

Bajando por la misma plaza encontrarás el Barrio de San Nicolás, Nikolaiviertel, la zona residencial más antigua de Berlín. Cuenta con unas bonitas calles medievales y hay muchas terrazas o tiendecitas en las que perderse. En este Barrio nos acercamos a ver la Iglesia de San Nicolás, Nikolaikirche, el museo Knoblauchhaus, un museo que recoge muebles, retratos y objetos de la familia burguesa los Knoblauch, el Palacio Ephraim, Ephraimpalais, cuya fachada rococó es preciosa, y el einrich-Zille-Museum, un museo sobre el pintor y fotógrafo berlinés, Heinrich Zille.

Aquí comimos en Berlin Currys donde probamos el currywurst y unas patatas con salsa. Es un sitio con una calidad/precio muy bueno y la atención inmejorable, el dueño, Alex, habla muchos idiomas y es un encanto.

Una vez visitado el barrio nos acercamos a ver la imponente Catedral de Berlín. Nosotros la vimos tanto de día como de noche ya que pasábamos por allí al ir del alojamiento al centro, y de las dos maneras es impresionante, aunque admito que de noche e iluminada tiene una belleza especial. Se encuentra justo delante del jardín Lustgarden y entre la Isla de los Museos. Nosotros subimos a la cúpula a través de sus 270 escalones para tener una vista del centro de Berlín. ¡Las vistas son muy bonitas! Pero el precio es algo caro, unos 10€ cada uno, para lo que es.

Una vez salimos de la catedral paseamos por el paseo Unter den Linden, el más famoso de la ciudad. Pasamos por el Museo Histórico, el Edificio de la Nueva Guardia, dedicado a las víctimas de la guerra, la Bebelplatz, famosa por ser el lugar donde se llevó a cabo la quema de libros y donde hoy en día hay un monumento sobre ello, la Biblioteca Estatal y nos paramos en la Plaza Gendarmenmarkt, para mí, la plaza más bonita de Berlín. Esta plaza se caracteriza por las Iglesias Gemelas, dos iglesias totalmente iguales que se encuentran a ambos lados de la plaza y, entre estás, encontrarás la Konzerthaus Berlín, sede de la Orquesta Sinfónica de Berlín.

Seguimos andando y nos topamos con la famosísima Puerta de Brandeburgo, uno de los emblemas de Berlín. A mí me maravilló lo imponente que se veía y lo bonita que estaba iluminada por la noche. Además, había músicos tocando por la calle y bastante ambiente. Esta puerta se construyó en XVIII y fue una puerta de entrada a la ciudad.

Llama la atención la cuadriga con la Diosa de la Victoria, que es una réplica ya que el original se destruyó en la II Guerra Mundial, y, ¿sabes una curiosidad? Si te fijas bien, el arco de en medio es un pelín más ancho que los demás y estaba reservado a la realeza.

Otra cosa que nos pareció muy curiosa es que desde la Puerta de Brandeburgo podrás ver los balcones del Hotel Adlon Kempinski, y ¿por qué me cuentas esto, Andrea? Echa la vista atrás y recuerda aquel momento en el que Michael Jackson asomó a su hijo a través del balcón de manera bastante imprudente, esa imagen voló por todas las revistas, periódicos e Internet. Pues sí, fue desde uno de esos balcones.

Para terminar el día visitamos el Monumento a los Judíos de Europa Asesinados, o Monumento al Holocausto, un sitio que te deja sin respiración. Al pasear por sus columnas de hormigón sentí mucha soledad y mucho frío. Por favor, si lo visitas, sé respetuoso tanto con el monumento como con lo que representa.

Por último, decidimos pasar un rato en el Parque Tierdarten paseando, estuvimos poco rato porque era febrero y empezó a nevar un poquito. Seguro que si vas en verano puedes disfrutar de la vida que tiene el parque o simplemente sentarte en un banco a descansar y disfrutar de su belleza.

Volviendo hacia nuestro alojamiento nos paramos a cenar en Haicoffee&Asianfood, un sitio de comida vietnamita deliciosa y a buen precio.

Día 2 en Berlín

Nos levantamos pronto por la mañana y desayunamos en Yada Yada un café y un bagel cada uno, el bagel costó alrededor de los 7€. La mañana la dedicamos entera a la Isla de los Museos.

Para poder disfrutar de los 5 museos que componen la Isla de los Museos de Berlín necesitaríamos muchísimo tiempo, ya que son inmensos y hay mucho que ver en cada uno, por eso lo que decidimos fue sacar el Museum Pass, una tarjeta que por 30€ te permite visitar los museos durante tres días consecutivos. A nosotros nos valía la pena porque queríamos aprovechar y ver bastantes, pero si no eres mucho de este tipo de visitas, sería mejor que sacaras las entradas por separado.

Nosotros visitamos el Museo de Pérgamo donde disfrutamos de la Puerta de Ishtar y la Avenida de las Procesiones de Babilonia, la Antigua Galería Nacional que alberga arte del siglo XIX, el Museo Bode donde disfrutarás de la historia de diferentes culturas, el Museo Antiguo donde se encuentra el Praying Boy y los retratos de César y Cleopatra, y el Museo Nuevo donde podrás observar el busto de Nefertiti.

Una vez visitamos los museos nos paramos a comer en Treffpunkt Berlin, un pub que ofrece comida donde nos tomamos unas cervezas y un codillo.

Al terminar de comer paseamos por Friedrichstraße, una de las calles comerciales de Berlín. Allí encontrarás multitud de tiendas, así como las Galerías Lafayette de Berlín. Una curiosidad de esta calle es que fue seccionada por la mitad por el Muro de Berlín y fue el sitio donde se situó el Checkpoint Charlie, que visitaremos más adelante.

Ese mismo día nos acercamos al barrio judío de Berlín donde visitamos el Antiguo Cementerio Judío y la Nueva Sinagoga. La Nueva Sinagoga nos llamó mucho la atención porque tiene influencias árabes. Recuerda que los sábados está cerrada y que subir a su cúpula cuesta 3€.

En este mismo barrio encontramos la Plaza Rosenstrasse donde se encuentra el monumento Block der Frauen. Este monumento representa las Protestas de Rosenstrasse cuando, las SS, detuvieron a los judíos que estaban casados con mujeres arias. Cuando las esposas se enteraron de dónde estaban detenidos, se manifestaron enfrente del edificio durante una semana hasta que lograron su liberación.

Mientras paseábamos por las calles del barrio judío de Berlín pudimos observar pequeñas placas en el suelo que contienen el nombre de la familia que vivía en las casas, su fecha de deportación y el nombre del campo de concentración al que fue deportado.

Cuando pasees por aquí, no te pierdas sus patios interiores, son una maravilla. Los más famosos son los conocidos como Hackesche Höfe y son una pasada. Si te gusta el Street art, te recomiendo que pases por Haus Schwarzenberg, un patio lleno de arte urbano y que sobrevive a la presión inmobiliaria. En ese patio encontrarás el museo Otto Weidt y el Centro Ana Frank.

Cuando terminamos, nos acercamos a Rausch Schokoladenhaus a tomar un chocolate caliente y un pastel. Los pasteles rondan los 6€, son un poco caros, pero están muy ricos y se nota la calidad. Después, nos acercamos a cenar a Dolcini, un restaurante italiano pequeño y con comida de buena calidad.

Día 3 en Berlín

Empezamos el día desayunando de nuevo en Yada Yada un café y poniendo rumbo al Parlamento Alemán. Por fuera parece un edificio clásico pero su cúpula moderna nos sorprendió muchísimos. Subimos en ascensor con una audioguía y nos encontramos con la cúpula de cristal. Salimos a ver Berlín desde ahí arriba y nos gustó mucho, aunque las vistas son peores que desde la Catedral de Berlín.

Puedes visitar el Parlamento de manera gratuita, pero ¡no olvides reservar la entrada con antelación!

Seguimos nuestro recorrido pasando por Postdamer Platz y llegamos a la Topografía del Terror. En 1933, el edificio que se encontraba en esa ubicación fue transformado en la sede de la temida GESTAPO, la Policía Secreta del Estado. Lo que verás en la Topografía del Terror son imágenes y textos de la historia de la GESTAPO y lo que ocurrió en esta sede.

Nosotros estuvimos mucho tiempo aquí, leyendo todo lo que ponía y pasando el tiempo que creo que se merece aprender de la historia. Los textos están en inglés, por lo que si no lo manejas para ti el recorrido será más rápido. La entrada es gratuita y está abierto todos los días de 10:000 a 20:00.

Algo que nos llamó mucho la atención es que la manzana en la que se encuentra este museo cuenta con un tramo del Muro de Berlín original.

De aquí nos fuimos a comer a Bavaria Berlin, un restaurante de comida alemana donde comimos albóndigas con ensalada templada de patata, ¡riquísimas! Con la energía de la comida nos dirigimos a ver el Checkpoint Charlie, el paso fronterizo desde donde muy pocos podían pasar de Berlín Oeste a Berlín Este.

Nosotros no entramos porque se nos hacía tarde, pero cerca de aquí tienes el Museo Judío de Berlín, uno de los museos judíos más grandes de Europa.

Por último, nos acercamos dando un largo paseo al East Side Gallery, aquí nos pasamos un buen rato admirando todas las obras de arte y fotografiándonos con la más famosa, el beso entre Brézhnev y Honecker.

Volviendo paramos a cenar en Subhero, una bocatería muy rica y con precios muy económicos. Yo me comí uno con mantequilla de cacahuete que estaba brutal, ¡solo pienso en volver!

Día 4 en Berlín

Hoy el día comienzo con el tour de Berliner Unterwelten. En este tour descubrimos la pequeña ciudad subterránea que oculta Berlín, con túneles y búnkeres, cómo se utilizaban e interesantes historias que ocurrieron bajo tierra. Para mí, es una de las cosas que más he recordado de Berlín una vez de vuelta. Me impresionó mucho pasar por esos túneles y revivir historias sobrecogedoras.

Si vas a visitar Berlín en una ruta de 4 días, te recomiendo que hagas un hueco para esta experiencia.

Al salir del tour nos acercamos a comer a la Pizzería Sotto y pusimos rumbo al Memorial del Muro de Berlín. Aquí encontrarás restos del Muro de Berlín y te podrás hacer una idea del tamaño que tenía. Si vas a visitarlo, sería recomendable hacerlo con un guía para que te pueda explicar todo lo que vas viendo.

Al terminar, pasamos por el Centro de Documentación, la exposición presenta la historia del Muro y su construcción.

Para terminar, nos fuimos a tomar una cerveza a HERMAN Belgian Bar y bajamos hacia el centro parando en Curry 61 para comer nuestro último currywurst en Berlín.

Nosotros terminamos nuestra visita de Berlín aquí, para mí 4 días fueron suficientes para ver lo fundamental, pero Berlín es una ciudad con tanta vida que se puede exprimir para muchos más y seguro que nunca te aburres de descubrir nuevos bares, nuevos rincones llenos de arte o nuevas historias sobrecogedoras.

Si tú vas a hacer una ruta de 5 días por Berlín te recomiendo que este día lo dediques a viajar al Campo de Concentración de Sachsenhausen, uno de los más importantes para la Alemania Nazi. Es una visita dura y que no te dejará indiferente, yo lo viví cuando visité el Campo de Concentración de Auschwitz en Polonia y por eso fui más reacia a volver a experimentar la misma sensación.

También puedes aprovechar para hacer una excursión a Potsdam de 1 día, un sitio impresionante que no te puedes perder.

¿Qué sitios crees que son imprescindibles al visitar Berlín? ¡Te leo en comentarios!

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