Aunque Helsinki no es la ciudad más turística del norte de Europa, te aseguro que tiene su punto. No te voy a mentir: no es una ciudad que me llamara mucho de primeras como sí me llamaban Roma, París o Praga, pero precisamente por eso, me parece un planazo.

Es tranquila, fácil de recorrer, con unos cafés muy chulos, una cultura de saunas que ya querrían en media Europa, y una pasión por la música rock que me resultaba muy llamativa.

Aprovechamos una escapada en temporada baja para conocer Helsinki en 4 días, y si estás pensando en visitar Finlandia, te dejo aquí la ruta completita para que exprimas al máximo tu tiempo.

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Día 1 en Helsinki

Llegamos al aeropuerto de Helsinki-Vantaa en un vuelo bastante tranquilo. Desde allí, cogimos el tren, el I o el P, cualquiera de los dos vale, que te deja en el centro en unos 30 minutos por unos 4,60 €.

Nos alojamos en el Hotel Arthur, un sitio bastante correcto, a cinco minutos de la estación central. No es nada del otro mundo, pero está bien ubicado y tiene sauna, ¡importante en Finlandia! Si no quieres gastar mucho, hay hostales con cocina tipo The Yard Hostel o el CheapSleep Helsinki, que también están bien valorados.

Lo primero que hicimos fue callejear un poco y buscar algo de comer. Entramos en Ravintola Aino, en la avenida Esplanadi. Pedimos un salmón a la parrilla con puré de patata y una sopa de pescado con eneldo. Ya con el estómago lleno, empezamos a patear de verdad.

¡Atención viajero! Porque según tengo entendido Ravintola Aino ha cerrado, o eso aparece en Google Maps.

Llegamos a la Plaza del Senado para ver la Catedral de Helsinki. Es probablemente el sitio más famoso de la ciudad. La plaza está dominada por la imponente Catedral, blanca, con cúpulas verdes. Si vas de noche, está iluminada y quedan unas fotos muy bonitas.

Entramos a verla por dentro, ya que es gratis, y, aunque muy sobria, tiene su encanto. Desde aquí puedes ir andando hacia el puerto.

Justo al lado del puerto está el Vanha Kauppahalli, el mercado cubierto más famoso de Helsinki. Es pequeño pero acogedor, y te aviso ya que los precios no son baratos, pero merece la pena tomar un café o probar algún dulce local. Nosotros compartimos un trozo de karjalanpiirakka, un pastelito de arroz típico con mantequilla por encima.

Pasamos la tarde paseando por la zona de Esplanadi, una avenida llena de tiendas, cafeterías y bancos donde sentarte a observar cómo los finlandeses viven sin estrés.

Terminamos el día temprano, porque entre el viaje y el frío, fuimos en marzo y el viento pela, solo queríamos cena rápida y cama.

Día 2 en Helsinki

Desayunamos fuerte en una cafetería que merece mención aparte: Café Regatta. Está un poco apartado, junto al mar y con vistas al hielo, sí, al hielo.

Es una cabañita de madera roja con olor a canela y café, donde puedes pedir un korvapuusti, que es como un rollo de canela nórdico, más compacto y con cardamomo. Aparte, tienen hoguera fuera y puedes asar salchichas. Es un sitio muy guay para visitar en Helsinki.

Helsinki es capital del diseño, así que tocaba visita al Museo del Diseño. Entrada de unos 12€, y muy recomendable si te gusta el arte o el interiorismo. Hay sillas que parecen esculturas y vajillas que no te atreverías a usar ni en Navidad.

Después nos perdimos un rato por Punavuori, el barrio de moda actualmente. Este barrio está lleno de tiendas, estudios de arte, cafeterías y restaurantes pequeños con encanto. Un sitio perfecto para pasar la mañana.

La tarde la dedicamos a una experiencia muy finlandesa, la sauna. Y no vale cualquier sauna, fuimos a Löyly. Tienen varias saunas, una de humo y otra normal, y puedes salir directamente a bañarte al mar Báltico. En serio. Hay un agujero en el hielo y todo. Nosotros solo metimos los pies, pero había gente local que se tiraba de cabeza.

Por unos 20€ tienes acceso por dos horas. Hay vestuarios, duchas y bar.

Cenamos allí mismo, en el restaurante de Löyly unos platos de pescado y cerveza artesanal. Recomendadísimo.

Día 3 en Helsinki

Desayunamos en un Robert’s Coffee, cadena finlandesa que te saca de cualquier apuro y está en casi todas partes. Luego nos fuimos directos a coger el ferry a la isla de Suomenlinna, una antigua fortaleza declarada Patrimonio de la Humanidad.

El ferry se coge en la plaza del mercado con la tarjeta de transporte HSL, que está incluido, y tarda solo 15 minutos. La isla es un conjunto de túneles, cañones, murallas y casas bajas que en su día protegieron la ciudad. Está súper bien conservada y puedes pasar allí varias horas paseando. Hay incluso un pequeño café en el que tomamos sopa caliente mientras veíamos pasar la nieve.

Si hace bueno, puedes llevar picnic, aunque nosotros optamos por comer algo ligero y volver al centro.

Por la tarde, visita cultural en el Amos Rex, un museo de arte contemporáneo con exposiciones interactivas y una arquitectura brutal. El edificio está semienterrado y el techo parece un paisaje lunar. Cuesta unos 20€, y aunque no seas fan del arte moderno, te lo vas a pasar bien.

Acabamos el día cenando en Ravintola Zetor, un restaurante muy curioso decorado con tractores y ambientado en el campo finlandés. La comida, eso sí, muy rica, cenamos reno estofado con puré de patata y arándanos. No es barato, pero una vez en la vida hay que probarlo.

Día 4 en Helsinki

Último día y no queríamos irnos sin ver el parque Sibelius y su famoso monumento al compositor. Son unos tubos de metal que simulan un órgano gigante.

Desde allí fuimos andando hasta Temppeliaukion kirkko, la famosa iglesia excavada en la roca. La entrada cuesta unos 5€, y aunque es pequeñita, tiene una acústica muy buena. Si pillas algún concierto o coro, la experiencia es espectacular.

Después, paramos en Hakaniemi Market Hall, un mercado menos turístico que el del centro, y con precios algo más bajos. Aquí compramos algún recuerdo: té de abeto, galletas locales y chocolates Fazer. Este tipo de chocolates los tienes en todos lados, pero aquí están algo más baratos.

Comimos en Fafa’s, un sitio de comida rápida de pita, falafel y hummus bastante conocido y, la verdad, barato.

Terminamos el viaje con una última sauna (sí, otra más, porque en Finlandia si no te haces mínimo tres, no cuenta), esta vez en Kotiharjun Sauna, una sauna pública más tradicional. El ambiente es súper auténtico y si quieres algo menos turístico que Löyly, esta es tu opción.

Consejos para visitar Helsinki

Si estás decidido a visitar Helsinki unos días, atento a estos consejos que te ayudarán a planificar mejor tu viaje:

  • Transporte: El transporte es súper fácil con la app HSL. Compras billetes desde el móvil y los trenes, tranvías y ferris van muy puntuales.
  • Tarjeta Helsinki Card: Puede compensarte si planeas entrar a muchos museos y usar mucho transporte.
  • Idioma: Todos hablan inglés, y no tendrás problema para comunicarte. El finés no hay quien lo entienda.
  • Clima: Prepárate para frío. Da igual si vas en marzo o en noviembre, hace frío y punto. Pero si te abrigas bien, se disfruta muchísimo.

¿Merece la pena visitar Helsinki?

Sí. Helsinki no es una ciudad de grandes monumentos ni de atracciones turísticas masivas, pero es un lugar para vivir despacio, disfrutar de sus detalles y de su tranquilidad. Si además haces coincidir tu viaje con alguna aurora boreal o te animas a explorar Laponia desde aquí, mejor aún.

Nosotros volvimos con la sensación de haber descubierto una ciudad que no se vende con luces de neón, pero que se queda contigo.

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