Visitar el Campo de Concentración de Sachsenhausen no es una experiencia para todos ya que es muy dura.

La primera vez que visité Berlín no quise hacerla porque ya había visitado Auschwitz y no me dejó un buen cuerpo. Esta segunda vez en la capital alemana me vi con fuerzas para visitarlo.

Sinceramente, yo la recomiendo a todo el mundo para comprender uno de los capítulos más oscuros de la historia.

Ubicado en Oranienburg, a unos 40 km al norte de Berlín, este campo de concentración fue testigo de atrocidades inimaginables durante el régimen nazi. Hoy en día, Sachsenhausen se ha convertido en un memorial que invita a la reflexión y al aprendizaje, con el objetivo de que lo ocurrido no vuelva a repetirse.

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Breve historia de Sachsenhausen

Sachsenhausen fue construido en 1936 como un campo de concentración modelo, diseñado para prisioneros políticos, pero con el tiempo se convirtió en un centro de exterminio masivo. Se estima que más de 200.000 personas pasaron por este campo y que unas 30.000 murieron debido a las condiciones inhumanas, el trabajo forzado, el hambre y las ejecuciones.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Sachsenhausen fue reutilizado por la Unión Soviética como un campo de internamiento para prisioneros del antiguo régimen nazi y opositores políticos, donde murieron otras 15.000 personas. No fue hasta 1961 que se convirtió en un museo y memorial en honor a las víctimas.

Cómo llegar a Sachsenhausen desde Berlín

La forma más sencilla de llegar es en tren desde Berlín. Debes tomar la línea S1 hasta Oranienburg o los trenes regionales RE5 y RB12. Desde la estación de Oranienburg, puedes caminar unos 20-30 minutos hasta el campo o tomar el autobús 804 que te dejará cerca de la entrada.

También existe la opción de reservar una excursión guiada desde Berlín, que incluye transporte y una explicación detallada del sitio, que es lo que nosotros hicimos.

Entradas y opciones de visita

  • Entrada general: El acceso al memorial es gratuito, pero se recomienda alquilar una audioguía por 3€ para obtener información sobre los diferentes puntos del recorrido.
  • Visitas guiadas: Si quieres una experiencia más completa, puedes unirte a una visita guiada en español. El precio ronda los 21€ por adulto y 19€ para estudiantes.
  • Excursiones privadas: Si viajas en grupo, también puedes contratar un tour privado desde Berlín, con precios desde 275€ para cuatro personas.

Qué ver en Sachsenhausen

Aunque muchas estructuras originales han desaparecido, el campo de concentración Sachsenhausen conserva varios puntos clave que permiten comprender mejor su historia:

  • La Torre A: Era la entrada principal y desde donde los oficiales vigilaban el campo.
  • Barracones 38 y 39: Destinados a prisioneros judíos, actualmente albergan exposiciones sobre la vida en el campo.
  • Prisión y celdas de castigo: Lugar donde se confinaba y torturaba a los prisioneros considerados peligrosos.
  • Fosa común y crematorio: Una de las zonas más estremecedoras, testigo de la brutalidad del régimen nazi.
  • La Zona de Fusilamiento y la Cámara de Gas: Lugares de ejecución donde miles de personas perdieron la vida.
  • Museo del Campo Especial Soviético: Un espacio dedicado a la historia posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Consejos para tu visita

  1. Dedica suficiente tiempo: La visita guiada dura unas 3 horas, pero con los traslados desde Berlín, el recorrido completo puede llevar entre 5 y 6 horas.
  2. Lleva comida y agua: No hay cafeterías en el campo, así que es recomendable llevar algo ligero para comer.
  3. Abrígate bien en invierno: La mayor parte del recorrido es al aire libre y las temperaturas pueden ser muy frías. Nosotros fuimos en enero mientras nevaba y pasamos muchísimo frío.
  4. No es recomendable para niños pequeños: La dureza de la visita hace que no sea adecuada para menores de 12 años.
  5. Respeto ante todo: Se trata de un lugar de memoria y reflexión, por lo que es importante comportarse con el debido respeto. Yo siempre digo que está muy bien llevarse un recuerdo del lugar, pero salir sonriendo en fotografías en zonas donde ha habido auténticas masacres…no va conmigo.

Visitar Sachsenhausen es enfrentarse cara a cara con uno de los episodios más terribles de la historia reciente. No es un recorrido turístico convencional, sino una lección de historia que deja huella.

Al recorrer sus instalaciones, leer los testimonios de los prisioneros y ver las exposiciones, se entiende la magnitud del horror que ocurrió allí. Es una visita difícil, pero imprescindible para mantener viva la memoria y evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.

Si estás de viaje por Berlín, te recomiendo incluir esta visita en tu itinerario. No solo ampliarás tu conocimiento, también rendirás homenaje a todas las víctimas que pasaron por este campo de concentración.

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