¡Buenas, viajeros! Ya estoy de vuelta de mi escapada a Islandia.

En este caso la escapada no la planeamos nosotros, ya que ha sido un poco más “sibarita” al ir de viaje en familia a celebrar los 25 años de casados de los padres de mi pareja. Lo que en mi mente siempre ha sido un viaje más mochilero, se convirtió en algo más preparado, pero nunca se puede decir que no a unas vacaciones y menos a un lugar al que le tenía tantas ganas y que soñaba con visitar.

Si no sabes por dónde empezar tu ruta de 9 días por Islandia, te explico el itinerario que hicimos en una semana en el que nos dio tiempo a ver muchísimas cosas y a enamorarnos de este país que estamos deseando volver a visitar.

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Día 1 en Islandia – Llegada Reykjavík

Este día llegamos a las 00:55 a la capital islandesa por lo que nos dejaron en el hotel directamente para descansar.

Día 2 en Islandia – Reykjavík

Tuvimos mala suerte y este día el clima de Islandia no acompañó. Al principio pensábamos que el viento sería una tontería, ¡somos de Zaragoza!, pero la verdad que nunca había visto un viento así y era muy peligroso coger el coche. El Gobierno Islandés cerró las carreteras y nuestro grupo tuvo que hacer un cambio de planes.

El día empezó visitando la escultura más famosa de la capital, El Viajero al Sol. Su autor, Jón Gunnar Árnason, creo esta escultura que parece un barco vikingo en honor a la historia de Islandia. Si pasas por Reykjavík, visitar esta escultura es obligatorio.

De aquí, visitamos el edificio Harpa, sede de la Orquesta Sinfónica de Islandia y de la Ópera Islandesa, un edificio de cristal precioso que se encuentra a orillas del fiordo Kollafjördur. Si entras, mira hacia el techo porque impresiona. Ahí, además, tendrás una tienda de souvenirs con cositas muy curiosas.

Después de visitar este hermoso edificio, nos fuimos a la atracción FlyOver Iceland, un vuelo virtual que combina viento, aroma y niebla, lo que te sumerge en las maravillas de Islandia de una manera espectacular. Como carta de presentación del país me gustó mucho, teniendo en cuenta que no podíamos hacer nada más por el mal tiempo. Si en tu viaje te sale un día como el nuestro, es una actividad que hacer que te dará una pincelada de lo que verás más adelante, si no, me ahorraría los 35€ que cuesta y disfrutaría de la naturaleza en persona.

Si hay algo característico de Islandia, es la Iglesia de Hallgrímskirkja, o Iglesia de Reikiavik. Seguro que, en todas las páginas de información sobre la capital, la has visto. Por eso, no podíamos dejar pasar el día sin hacerle una visita.

La forma de su fachada nos recuerda a las columnas de basalto que más tarde veremos y que abundan en Islandia. Si quieres, puedes subir a su torre de 74,5 metros de altura en ascensor por 7€, nosotros no pudimos por culpa de la climatología, pero dicen que es el mejor mirador de Islandia, ¡si subes, cuéntanoslo! Y también podrás hacerte una foto con la estatua que se encuentra justo enfrente de la iglesia, la estatua de Leif Erikson, un explorador nórdico considerado uno de los primeros europeos en llegar a América del Norte.

Por último, pasamos la tarde en el Museo Perlan, que llama la atención por su enorme cúpula de cristal. Esto sí te lo recomiendo para entender el funcionamiento de elementos naturales como el Geysir, comprender la geografía de Islandia, la vida de los frailecillos o por qué es una zona con tanta actividad volcánica.

Dentro, además, encontrarás la Cueva de Hielo, una recreación de una gruta de hielo a 15º bajo cero, ¡nos encantó! Y el Planetario Árora, que cuenta el origen y la historia de las auroras boreales.

Donde estuvimos bastante rato fue en el mirador panorámico que nos ofreció unas vistas de Reikiavik espectaculares. Al estar más alejado del centro, dicen que son mejores las vistas desde la Iglesia, pero si visitas el museo, no te puedes perder un buen rato disfrutando del horizonte en una vista 360º.

Con el frío que teníamos, tomamos algo en el restaurante giratorio que se encuentra en la planta de arriba. Sabemos que Islandia es cara, pero ¡cómo duele el bolsillo! Nos tomamos un café con leche, tres chocolates calientes y una tarta por 50€, ¡ouch!

Para finalizar el día, nos cambiamos en el hotel y salimos a dar una vuelta por Reykjavík. Paseamos por las calles más famosas de la capital como Austurstraeti, Laekjargata y Skolavordustigur y estuvimos un buen rato por la calle principal, Laugavegur, viendo pequeñas tiendas de ropa y souvenirs.

Visitamos un Bonus, un supermercado que, si vienes con poco presupuesto, tienes que apuntarte su nombre para visitarlo. Es el supermercado más económico de Islandia y donde podrás comprar alimento típico del país a un precio razonable. Nosotros nos trajimos bacalao seco y unos dulces de regaliz negro llamados Sambó Pristur que estaban deliciosos.

Antes de recoger, fuimos a cenar a una hamburguesería llamada Yuzu Burger, con un menú de hamburguesas mezcla americanas y japonesas muy ricas. Cada hamburguesa costaba la friolera cifra de 25€, por eso te recomiendo, si tienes desayuno en el hotel, aprovecharlo bien para no tener que gastar en comer y solo en cenar. De esta manera te ahorras bastante dinero y no pierdes tiempo en buscar sitios para comer en zonas inhóspitas.

Otra recomendación es comprar en el supermercado Bonus pan y embutido o queso para hacerte algún sándwich o llevarte comida desde España en la maleta. En este artículo te cuento Cómo ahorrar en un viaje a Islandia.

Si quieres comer y cenar por ahí, tienes mi artículo sobre Restaurantes donde comer en Reikiavik y disfrutes de la gastronomía del país.

Día 3 en Islandia – Thingvellir/ Geyser / Gullfoss / Hella

Este día lo comenzamos visitando el Parque Nacional Thingvellir, uno de los lugares históricos más importantes de Islandia. Aquí se fundó el primer parlamento del mundo, donde Islandia adoptó el cristianismo y donde nació la República de Islandia. Este parque está situado entre las placas tectónicas de Norteamérica y Eurasia, por lo que cuando camines por la grieta Almannagjá, estarás entre dos continentes.

Te invito a que disfrutes del paisaje (una frase que te podría decir durante todo el viaje y me quedaría corta) y de cómo las rocas parece que se te van a engullir, pero a la vez te marcan el camino.

Andando, llegamos a una cascada, Öxarárfoss, que destaca por sus aguas alrededor de tanta roca y que me pareció muy bonita.

Estuvimos bastante rato andando por sus caminos y haciéndonos fotos entre las placas tectónicas para, de aquí, visitar el Lago Thingvallavatn, el lago natural más grande de Islandia.

De aquí pasamos a visitar el Spa Fontana Laugarvatn. Nosotros no nos quedamos y simplemente lo vimos desde fuera, pero daban muchas ganas de quedarse y disfrutar de la tranquilidad que emanaban las aguas.

En las afueras del spa nos enseñaron cómo cocinan pan en tierra geotérmica, ¡una pasada! Lo entierran con una olla y con el calor se cocina. Una vez hecho, nos llevaron a probar el pan con trucha del lago y estaba espectacular, nosotros repetimos varias veces y tenemos la receta a buen recaudo, lo único que nos falta es la energía geotérmica…

Después de este tentempié, visitamos la zona geotérmica de Geysir y el geiser Strokkur, uno de los espectáculos naturales que más he disfrutado. Cada 5 minutos, más o menos, una burbuja de agua da paso a explosión que alcanza los 20 metros.

Estuvimos un buen rato disfrutando de cada una de las explosiones, riéndonos cuando llevábamos rato y la burbuja no terminaba de estallar y de grabar a cámara lenta los mejores estallidos.

Por último, visitamos la catarata Gulfoss, que significa ‘cascada de oro’. Cuenta con dos niveles y tiene una altura de unos 30 metros. Subimos a los diferentes miradores que tiene para hacernos unas fotos preciosas y, con mucho cuidado porque el suelo estaba resbaladizo, bajamos para volver al hotel.

En el hotel pudimos disfrutar, antes de la cena, de un baño en sus piscinas de agua caliente de exterior. Una experiencia que nos gustó mucho por la diferencia de temperatura de la piscina y de la noche islandesa.

Día 4 en Islandia – Costa Sur / Seljalandsfoss / Gljúgrabúi / Skogafoss / Myrdalsjökull / Reynisfjara

Desayunamos en el hotel y pusimos rumbo al Lava Centre o Hvolsvollur, un museo interactivo muy interesante donde nos hablaron de los volcanes de Islandia, el tipo de lava que existe y simulamos diferentes terremotos.

A la madre de José le encantan los volcanes y le encantó el museo, a mí, que no tenía mucha idea antes de venir sobre volcanes, me vino muy bien para conoces la historia de Islandia. Pero, es caro, cuesta unos 12€ por persona, por lo que, si vienes con el presupuesto ajustado, creo que te puedes ahorrar ese dinero y gastarlo en otra cosa.

De aquí fuimos a la cascada Seljalandsfoss, una de las cascadas más bonitas de Islandia. Te recomiendo que vayas con ropa impermeable porque te vas a calar, ¡a nosotros se nos mojaron hasta los calcetines! Pero es una pasada. Tiene una altura de 65 metro y puedes pasar por detrás de su cortina de agua.

Lo más bonito, para mí, fue verla de lejos, pasar por debajo de ella y volver al mismo punto del inicio para poder contemplar la cascada con el precioso paisaje que la rodea. En este viaje me quedé sin palabras muchísimas veces, y una de ellas fue en este momento.

A la derecha, andando por un camino, llegarás a la cascada Gljúfrabúi. Se encuentra dentro de un cañón, por eso muchas veces pasa desapercibida. Si te acercas, puedes entrar al cañón a través de sus piedras resbaladizas para verla de cerca. Nosotros no entramos porque la pudimos ver bien desde fuera y me daba miedo resbalarme y no poder continuar al 100% el viaje, pero muchísima gente entraba sin problema ninguno.

El día iba de cascadas, porque después viajamos a la cascada Skogafoss, de 62 metros de altura. Esta no podrás verla desde detrás, pero podrás subir cientos de escalones que te llevarán a un mirador en su parte más alta. Nosotros subimos y no solo pudimos ver la cascada, también disfrutamos de hacernos fotos, con distancia para no molestar, con ovejas islandesas pastando en su verde hierba.

Ya montados en el autobús, paramos a ver desde lejos Myrdalsjökull, el cuarto glaciar más grande de Islandia. No teníamos excursión guiada para caminar sobre él, por lo que solo lo vimos, pero José y yo ya apuntamos la actividad para hacerla cuando volvamos a Islandia, algo que deseamos los dos muchísimo.

Por último, visitamos la Playa de Reynisfjara, la mítica playa de arena negra que habrás visto en cientos de fotografías. ¡Menuda pasada! En este viaje no podría quedarme solo con una cosa, porque todo me pareció alucinante. Aún hoy, mientras escribo el post, sigo pensando en lo que disfruté el viaje, lo bonito que fueron todos los paisajes y las ganas que tengo de volver a pisar el país.

A mí me fascinó el contraste de la arena negra con la espuma tan blanca que creaba el mar, aunque en Islandia sea lo más común del mundo. Pero no solo eso es lo que la hace tan bonita, en esta misma playa se encuentran las llamadas Hálsanef, unas columnas hexagonales de basalto de 66 metros de altura que forman el acantilado, los trolls, o Reynisdrangar, unas enormes columnas de basalto dentro del mar que forman parte del folklore islandés o la cueva de Hálsanefshellir, una cueva a la que podrás entrar si la marea está baja.

Ten en cuenta que es una playa salvaje y muy impredecible, por lo que tienes que tener muchísimo cuidado. Al entrar ya hay un cartel que te lo indica, pero nosotros vimos a bastantes personas que no tomaban las precauciones debidas. En esta playa la marea cambia muy rápido, por lo que tienes que tener mucho cuidado si caminas cerca de la orilla o si entras dentro de la cueva; nosotros, por ejemplo, no entramos. Ese día hacía muchísimo aire y preferimos no arriesgarnos a que subiera la marea o una de sus olas nos arrastrara, por algo dicen que es la playa más peligrosa de Islandia, ¡ten cuidado!

De camino al hotel pasamos por Eldhraun, un inmenso campo de lava cubierto de musgo que impresiona muchísimo en persona.

Después de cenar nos fuimos a la cama, pero ¡ahí no termino nuestra aventura! Desde el hotel pedimos que nos avisaran si había posibilidades de ver auroras boreales y… ¡riiiing! Sobre las 11 de la noche nos llamaron para llevarnos a un sitio apartado donde podríamos verlas.

Al principio pensábamos que no veríamos porque se hicieron de rogar, pero después de un buen rato esperando pudimos observarlas. Ha sido una de las cosas más bonitas que he visto y que nunca olvidaré. Todavía se me ponen los pelos de punta cuando recuerdo la felicidad que sentí cuando, después de tanto esperar, pudimos disfrutar de las luces del norte.

Eso sí, te aviso que lo que ves con los ojos y lo que se ve en cámara, no es lo mismo. A través de la cámara los colores se ven más vivos y, en persona, todo es más clarito. Pero lo que no capta la cámara es cómo se van moviendo y las formas tan bonitas que hacen.

Día 5 en Islandia – Parque Nacional Vatnajökull / Jokulsarlon / Diamond Beach / Skaftafell / Svínafellsjökull

Empezamos con un buen desayuno y ponemos rumbo al Parque Nacional de Vatnajökull, formado por el glaciar Vatnajökull, el Parque Nacional Jökulságljúfur y el Parque Nacional Skaftafell.

Lo primero que visitamos fue la laguna glaciar de Jokulsarlon, donde puedes ver los icebergs que se van desprendiendo de la lengua glaciar Breiðamerkurjökull. Es otro de los sitios que 100% tienes que visitar, el blanco y azul del hielo con el negro de la arena es un paisaje precioso.

Aquí pasamos bastante tiempo caminando cerca de la orilla de la laguna y por un pequeño sendero que te dejaba verla desde arriba. Además, pudimos ver varias focas que asomaban la cabecita para mirarnos y se volvían a su iceberg a descansar.

Tienes la posibilidad de hacer una excursión en barco anfibio para navegar entre los icebergs y verlos de cerca. Nosotros no hicimos la actividad, pero también la tenemos apuntada para cuando volvamos.

Caminando por esta misma laguna llegarás a Diamond Beach, otra playa de arena volcánica negra pero que cuenta con la peculiaridad de que hay cientos de trozos de hielo enormes en la arena, lo que deja un paisaje espectacular.

Después de ver esta zona, marchamos a la región de Skaftafell donde hicimos una pequeña caminata para acercarnos al glaciar Skaftafellsjökull, sin subir a él y, volviendo al punto de partida, fuimos hacia el lado contrario en un treking de algo menos de una hora para visitar la cascada Svartifoss.

Si quieres visitar el glaciar, te recomiendo contratar una excursión con profesionales. Vimos a bastante gente equipada con crampones para poder caminar sobre el glaciar. A mí ese tipo de actividades no me gustan especialmente, pero si es tu rollo, ¡no lo pienses y hazla!

En el Parque Natural estuvimos muchísimo tiempo ya que solo los trekings se llevaron alrededor de tres horas, por lo que te recomiendo ir con tiempo y siendo consciente de que vas a estar tiempo en esta zona.

Para terminar el día, que parece corto, pero hemos andado muchísimo, nos acercamos a una de las lenguas del glaciar Svínafellsjökull. Fuimos andando ya que son solo 15 minutos desde el parking y pudimos ver la lengua del glaciar desde muy cerca.

Después, nos volvimos al hotel a cenar y a dormir.

Día 6 en Islandia – Hvergerdi / Reykjanes / Blue Lagoon

Lo primero que visitamos en el día fue la región de Hveragerdi, te recomiendo echar un vistazo al paisaje de esta zona en dirección a Reykjavik porque es alucinante, encontrarás multitud de invernaderos y fumarolas. Esta zona es un área geotermal en la que sus habitantes usan como electricidad, para lavar la ropa, cocinar…

Visitamos el área geotermal de Hveragerdi donde podrás dar un paseo por la zona y disfrutar de las fumarolas. Esta área no es tan espectacular como otras, pero es muy bonita de ver y de empezar el día entendiendo cómo funciona y con un pequeño paseo.

De aquí, pasamos a la Península de Reykjanes o Reykjanesskagi, una zona que a veces es olvidada por los turistas y que a nosotros nos encantó. Es una zona volcánica, con fumarolas muy impresionantes y con cráteres, vamos, un escenario de película.

Lo primero que visitamos fue la zona de Seltún, una de las más bonitas de Islandia, a mí me encantó ver tantos colores en las rojas: rojos, verdes, ocres… era un espectáculo para los ojos. Para la nariz, ¡ya no tanto! Las fumarolas echan unos vapores con olor a azufre muy característico, como a huevo podrido.

Por último, visitamos la Laguna Azul o Blue Lagoon, uno de los sitios más populares de Islandia y que seguro que has visto en muchas fotos. Es una experiencia muy divertida, relajante y buena para la piel, ¡te la recomiendo! Nosotros lo pasamos muy bien y la tarde se nos pasó volando. Si tienes pensado visitar Blue Lagoon, te dejo mi artículo sobre Consejos para visitar Blue Lagoon y que nada te pille por sorpresa.

El precio para visitar la Laguna Azul es de 6.990 ISK y es aconsejable sacar la entrada con antelación con días e incluso semanas. Si no sabes en qué momento del día visitarla, lo más bonito es por la tarde/noche, donde entras con la luz del día y vas disfrutando del anochecer e incluso de alguna aurora boreal si tienes suerte.

En la Laguna Azul estuvimos bastante rato disfrutando de la tranquilidad, sentados y hablando en la laguna principal, pero tienes más cosas para hacer. Tienen un bar donde puedes pedirte todo tipo de refrescos o smoothies, una cascada que te ayudará con las contracturas de la espalda o mascarillas de sílice para la cara y el cuerpo.

Además de esto, por un presupuesto mayor, puedes reservar alguno de sus maravillosos masajes, pero te advierto que no van incluidos en la entrada al balneario y rondan los 12.000 ISK.

Nosotros estuvimos unas 2 o 3 horas contando el rato que tardas en entrar, cambiarte y a la salida cambiarte de nuevo y secarte el pelo. Parece mucho rato, pero nos habríamos quedado incluso más, es más, José y yo tuvimos que salir pitando porque estábamos muy a gusto y no nos dimos cuenta de que la hora de cierre se acercaba.

De esta experiencia tan peculiar y relajante, nos fuimos al hotel a cenar y a descansar.

Día 7 en Islandia – Fagradalsfgall / Midlína / Gunnhuver

El día de hoy lo dedicamos, de nuevo, a la zona volcánica, y cómo nos íbamos a olvidar de visitar el Volcán Fagradalsfjall o Geldingadalur, por ello, pasamos el día en la Península de Reykjanes de nuevo.

Cuando visitamos el volcán Fagradalsfjall había estado en erupción unos meses atrás y fue impresionante. Visitarlo es totalmente seguro, ya que la erupción no causa una explosión, si no que la lava simplemente va circulando por las grietas abiertas y, si te gustan los volcanes, es una excursión que te gustará mucho.

Tuvimos la oportunidad de visitar el volcán con un guía privado que nos guiaba en el trayecto y nos llevó a puntos clave donde poder ver el volcán tanto desde lejos como a su lengua de lava. Pero puedes hacer la excursión por tu cuenta a través de vehículo privado si has alquilado coche y no te llevará más de 1 hora de camino desde Reikiavik.

El trekking no es nada complicado, a nosotros no nos hizo ni una pizca de viento por lo que todavía fue más fácil. Si hace mucho viento quizás la cosa se ponga más complicada por la fuerza que tiene, en ese caso yo optaría por realizar la excursión otro día para no correr riesgos innecesarios.

Si el tiempo te acompaña, el camino es una subida no muy exigente y en poco rato estarás en la cima donde podrás ver el volcán de lejos. Es impresionante ver cómo aún podíamos ver cómo salía humo de la lengua de lava y la de kilómetros que tenía.

Estuvimos un rato disfrutando de las vistas desde arriba y bajamos por el mismo sitio (la ruta no es circular, sino de ida y vuelta) para visitar la lengua de lava. Nosotros estuvimos donde nos dijo el guía y pudimos andar por la lengua de lava e incluso entrar un poquito más para hacernos unas fotografías muy chulas. José hasta encontró una piedra que ardía ¡se la quería llevar a casa! Si no vas con guía, y vas por tu cuenta, ten cuidado por donde caminas, todo siempre con cabeza, y sigue las recomendaciones que se indican.

En Islandia tienen una cosa muy curiosa y es que hay pocas señalizaciones de por dónde puedes pasar y por dónde no, presuponen que somos lo suficientemente conscientes de dónde estamos y qué podemos hacer y qué no, por lo que no encontrarás delimitaciones en casi ningún sitio. Es responsabilidad de cada uno respetar el medio ambiente y asegurarse de que no se corren riesgos.

En esta misma zona de Reykjanes encontrarás una separación de las placas tectónicas euroasiática y norteamericana. Ahí tendrás un puente, el Midlína, o puente entre continentes, que podrás cruzar o descender a la falla. La madre de José aprovechó para hacerse la típica foto, desde abajo, sujetando el puente con los brazos estirados.

De aquí, pasamos a lo que más nos gustó y que todavía recordamos con más de una risa. Visitamos el campo geotermal Gunnuhver, donde vimos un cráter enorme con barro hirviendo que nos impresionó muchísimo.

Lo más divertido de esta zona es ir andando por sus caminos marcados y ver cómo tus compañeros desaparecen entre el vapor que sacan las fumarolas. ¡Nosotros no veíamos casi ni nuestros propios pasos! Pasamos un rato muy divertido y tenemos, de recuerdo, unos vídeos muy fantasmales.

De aquí volvimos a Reikiavik a cenar en Reykjavik Fish, justo enfrente del famosísimo Sea Baron. Lo encontramos de casualidad porque queríamos cenar en Sea Baron pero no les quedaba hueco para los seis y decidimos probar en este otro restaurante, ¡menuda sorpresa! El fish and chips está brutal, no es nada pesado, el pescado está jugosísimo y muy bien cocinado.

Día 8 en Islandia – Reykjavík / Snaefellsnes / Kirkjufell

Este día estaba reservado en el plan inicial para un día libre por Reikiavik, pero nosotros decidimos alquilar un coche y hacer la ruta que nos perdimos el primer día.

Recogimos el coche que habíamos alquilado y pusimos rumbo a la Península de Snaefellsnes. En estos artículos te cuento cómo alquilar un coche en Islandia y cómo conducir en Islandia.

En la Península de Snaefellsnes encontrarás una especie de Islandia en miniatura con cascadas, volcanes, glaciares… algo que no te puedes perder. En nuestra ruta por la Península de Snaefellsnes primero visitamos el acantilado Gerduberg, con 1 kilómetro de columnas de basalto, el Campo de Lava de Berserkjahraum, un campo enorme formado por la erupción de 4 cráteres y la Cascada Grundarfoss, que se encuentra dentro de una propiedad privada y solo puedes verla de lejos.

Lo siguiente que vimos fue uno de los lugares más famosos de la península, Kirkjufell. Una montaña con forma triangular que te sonará mucho por haber aparecido bastantes veces en la serie Juego de Tronos. Aquí nos paramos a hacernos bastantes fotos porque nos gusta mucho la serie (bueno, no hablaré del final…) y nos hacía mucha ilusión tener fotos en este lugar.

Seguimos nuestra ruta por carretera hacia la Iglesia Blanca o Iglesia Ingjaldshóll, la que dicen que el la más grande del mundo hecha de hormigón. La estampa de la Iglesia y de fondo el Glaciar Snaefelldjökull, el glaciar donde Julio Verne encontré su camino al centro de la tierra, es una pasada, de postal.

Por último, terminamos la ruta en la Iglesia Negra o Búdakirkja, el contraste del negro de la iglesia con el verde prado y las montañas de fondo era para quitar el aliento. Pero no solo eso, esta iglesia tiene la curiosidad de que el muro que la rodea está ¡hecho de lava seca!

Nuestra ruta terminó aquí y volvimos a Reikiavik a pasar la tarde ya que el avión salía de madrugada, pero hay muchas más cosas que hacer en la Península de Snaefellsnes que seguro que te encantan, por eso, he creado el artículo Qué ver en la Península de Snaefellsnes para que tengas todos los lugares en un mismo documento.

Para finalizar el viaje nos dimos una vuelta de nuevo por Reykjavík y, antes de cenar, nos pasamos por Baejarins Beztu, el sitio más famoso de perritos calientes de Reykjavik. Según The Guardian es uno de los cinco mejores puestos de comida rápida de Europa y hasta Bill Clinton o Kim Kardashian los han probado. Nosotros lo pedimos con todo, lo más típico, y te ponen kétchup, mostaza, cebolla y salsa remoladi y estaba muy rico. ¿Es el mejor del mundo? Te animamos a probarlo para que nos des tu opinión?

Día 9 en Islandia – Regreso

Siempre siento un vacío cuando dejo un lugar y vuelvo a mi vida rutinaria, adoro viajar, y para mí, viajar es una de las cosas que más me hacen feliz. Pero esta vez, el vacío fue todavía mayor, tanto, que llevo este país tatuado en mi piel.

¿Volveré algún día?

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