Has cumplido tu sueño, ¡vas a viajar a Japón! Ya tienes los vuelos pero ahora te queda lo más importante, ¿qué itinerario voy a tomar?

No te preocupes, te cuento mi ruta de 2 semanas por Japón en la que visitamos las ciudades más importantes e incluso pudimos desviarnos un poquito de la ruta normal y descubrir nuevos sitios de Japón.

Consejo viajero: No olvides llevar un buen seguro de viaje, especialmente si vas a moverte por varias ciudades. Si coges el seguro de viaje conmigo a través de este enlace, tendrás un 5% de descuento en tu seguro.

En nuestro caso, el vuelo llegaba y salía a Osaka, por lo que comenzaremos ahí nuestro viaje y lo terminaremos también ahí. Si tu vuelo va a Tokio, o vuelves desde Tokio, ¡mucho mejor! Tienes un viaje menos que hacer.

Para moverte por Japón, puedes sacarte el JR Pass como hicimos nosotros, o, ahora que ha subido de precio, ver si te renta más sacar los billetes sueltos.

Nosotros hicimos los cálculos y nos salía mejor sacar el JR Pass, por lo que nos sacamos el billete de 15 días y lo activamos a nuestra vuelta de Koyasan.

¡No me alargo más! Aquí tienes la mejor ruta de 15 días por Japón.

Día 1: Llegada a Osaka y aclimatación

Llegamos cansados del viaje (y ya por la tarde), por lo que no hay nada mejor que visitar el barrio de Dotonbori lleno de neones, fachadas sobrecargadas con decoraciones de restaurantes y ocio nocturno.

El barrio discurre por las calles situadas entre los puentes Dotonbori y Aiai. Anteriormente había muchos teatros, lo que hizo que la zona creciera, pero ya no existen actualmente aunque sigue habiendo mucha cultura teatral en la zona.

Todos los edificios están repletos de neones, pero el más famoso, sin duda, es el neón de Glico Man, símbolo de la empresa de dulces Glico, y de la propia ciudad. En 2014 sufrió una «actualización», sustituyendo las bombillas antiguas del neón por luces LED, cambiando completamente el aspecto, a nuestro parecer, a uno más sobrio.

A los pies del Glico Man tenemos el puente Ebisubashi, lugar de encuentro de Osaka. Es también conocido como el puente de los ligues debido a que suele haber muchos hombres intentando llamar la atención de las mujeres que pasan por allí.

La gente de Osaka está obsesionada con la comida, tanto que tienen una expresión propia llamada ‘kuidaore’ que significa ‘comer hasta arruinarse’. Dicha expresión proviene de un proverbio japonés que dice: ‘viste hasta arruinarte en Kioto y come hasta arruinarte en Osaka’. ¡Y tanto que sí! Se te hará la boca agua mientras pasees por sus calles.

Nos ponemos en marcha para hacer honor a la expresión y comer hasta arruinarnos. Mientras vamos en busca de los mejores platos de Osaka, puedes ir disfrutando de las increíbles fachadas del barrio, las cuales decoran decenas de restaurantes de la forma más llamativa posible en un intento de atraer al mayor número de clientela posible.

Las fachadas más emblemáticas son:

  • Kinryu Ramen: Restaurante de ramen con su dragón dorado ‘Kinryu’. Está abierto 24h.
  • Akaoni: Restaurante de takoyakis con su diablo rojo ‘Akaoni’.
  • Genrokuzushi Dotonbori: Restaurante de sushi decorado con una pieza de nigiri gigante.
  • Osaka Ohsho: Restaurante de gyozas decorado con un plato enorme de gyozas.
  • Kani Doraku: Restaurante de marisco decorado con un enorme cangrejo rojo.
  • Kushikatsu Daruma: Restaurante de kushikatsu, brochetas empanadas, decorado con un chef de aspecto molesto. Está hecho así para recordarnos que no se debe volver a mojar la brocheta en la salsa una vez has empezado a comer, esto es debido a que ¡la salsa es común para todos!
  • Showa Taishu Horumon: Restaurante especializado en horumon, casquería de vaca a la parrilla, decorado con una vaca negra.

Y por último, pero no menos importante:

  • Don Quijote: Centro comercial famoso en todo Japón con su increíble fachada decorada con una gran figura Ebisu, uno de los siete dioses de la fortuna, y por su, aún más grande, noria de color amarillo en la cual podemos montar.

Estos son los lugares con las fachadas más famosas, pero hay muchas más, te invito a perderte entre sus calles y disfrutar de todas las decoraciones.

Entre el bullicio de Dotonbori nos encontraremos con el Templo Hozenji, un respiro de paz y tranquilidad entre todo el caos. Del templo sale una callejuela empedrada, es un sitio ideal donde poder parar y comer alguno de los platos que hayamos cogido.

No terminamos muy tarde ya que al día siguiente hay que madrugar mucho y necesitamos descansar del vuelo.

Día 2: Osaka – Universal Studios Japón

Madrugamos mucho para ir a Universal Studios Japan. Aunque el parque abre a las 8:30 de la mañana, hay gente haciendo cola 1 o 2 horas antes. Esto es debido a que para entrar a la zona de Super Nintendo World, o adquieres un Fast Pass, o entras de los primeros.

Nosotros elegimos la segunda opción porque el Fast Pass costaba 100€ por persona, muy caro teniendo en cuenta que la entrada general cuesta 50€ por persona.

También se puede, si no has conseguido llegar a tiempo, reservar una Timed Entry para visitar la zona de Super Nintendo World. Solo se puede realizar la reserva a través de la app oficial y cuando se hayan pasado los tornos de entrada.

Si conseguimos entrar a tiempo, empezaremos por Super Nintendo World, allí podremos hacer las siguiente cosas:

  • Comprar una Power Up Band para interactuar con los elementos del parque. Cuesta unos 30€ cada una.
  • Subir a la atracción Koopa’s Challenge.
  • Subir a la atracción Yoshi’s Adventure.
  • Interactuar con todos los elementos de la zona.

Después, ya podemos respirar tranquilos y visitar el resto de zonas. Las zonas de Universal Studios Japan son:

  • The Wizzarding World of Harry Potter, entre las que destacan atracciones como Harry Potter y el viaje prohibido.
  • Jurassic Park, con su emblemática atracción The Flying Dinosaur.
  • Minions Park, un lugar ideal para hacerse fotos en cada esquina.
  • Amity Village y Waterworld, con la atracción de la película mítica Tiburón.
  • San Francisco, con espectáculos increíbles.
  • New York.
  • Hollywood, con la atracción The Hollywood Dream.

Además, el parque tiene zonas temáticas temporales, ahora mismo tiene una zona ambientada en el manga Kimetsu No Yaiba.

Si se quiere comer algo, ha muchos restaurantes tematizados según la zona, o, también, se puede salir del recinto y comer algo rápido en Takopa, el parque temático de los takoyakis.

Día 3: Osaka

Comenzamos el día visitando el emblemático Castillo de Osaka, uno de los castillos más importantes de Japón.

Dicho castillo está rodeado, a su vez, por un parque maravilloso, el cual te recomendamos ver y perderte por sus rincones. Además, la zona del castillo tiene varias murallas, fosos, puertas, torres, etc. que valen la pena visitar mientras se pasea.

Pero la atracción principal es la llamada, valga la redundancia, torre principal del castillo, es el elemento más llamativo y característico, el cual se ve desde cualquier punto del parque. Aunque la torre cuenta con varias plantas abiertas al público, no recomendamos visitarlas, ya que puede ser un poco tedioso y son, sobre todo, exposiciones y museos.

Continuamos visitando la zona de Tennoji, un barrio con cierto aire tradicional lleno de templos, santuarios y parques, donde, además, está el famoso rascacielos Abeno Harukas.

Vamos a visitar el rascacielos Abeno Harukas, que fue el causante del cambio total que tuvo el barrio en el momento de su construcción, convirtiéndolo en un lugar importante para el turismo. El edificio tiene un mirador en las plantas 58, 59 y 60, desde la que podremos tener unas vistas espectacular de Osaka (también recomendable ir de noche).

Como decíamos, la construcción del rascacielos provocó la atracción de comercio a la zona, por lo que varios centros comerciales se construyeron alrededor de él, como el centro comercial MIO Tennoji o el Abeno Q’s.

Ponemos rumbo al parque Tennoji, pulmón del barrio. En él, nos encontramos con un estanque para descansar, el jardín japonés Keitakuen y el zoológico Tennoji (que nosotros no visitamos por razones morales).

Salimos del parque y ponemos rumbo hacia el templo Isshin-ji, de camino, pasamos por unas callejuelas al este del parque, las cuales están llenas de Love Hotels, para poder echar un vistazo a sus ya conocidas y llamativas fachadas (también recomendable ver de noche).

Entre los Love Hotels nos encontraremos con el pequeño santuario Horikoji, uno de los siete santuario del templo Shitennoji. Es un pequeño y bonito lugar donde disfrutar de la paz y la tranquilidad y desconectar del bullicio de Tennoji.

Llegamos al templo Isshin-ji, también conocido como el templo de las estatuas de Buda hechas con restos humanos, esto es debido a que las estatuas del templo están hechas con los restos de las cenizas de los fallecidos de todo el país. Al llegar, lo primero que nos choca es su entrada: totalmente contrario a algo tradicional, nos encontramos con una entrada construida con cristal, acero y hormigón, construida por un sacerdote del templo (que también era arquitecto, obviamente).

Nos alejamos un poco más en dirección al templo Shitennoji, el templo budista más antiguo de todo Japón. La plaza exterior está abierta al público, pero para entrar en el interior hay que pagar entrada. No pases por alto el torii de la entrada, esto es debido a la combinación de distintas religiones que había en la época.

Aprovechamos, ya que estamos cerca, para hacer una parada en la pastelería Akanemaru, famosa en Osaka y especializada en postres con judía como el famoso dorayaki, ¡imposible no probarlo! Nosotros probamos el de mezcla de 5 judías y así como otros postres famosos me decepcionaron a lo largo del viaje, ¡este estaba riquísimo!

De camino hacia el barrio Sakai, podemos coger un tranvía tradicional y acercarnos al santuario Sumiyoshi Taisha, el más importantes de la ciudad, y también de los más antiguos.

Llegamos a Sakai, cuna de los cuchillos japoneses.

Nos acercamos al Museo de la artesanía tradicional de Sakai para informarnos mejor de los distintos tipos de cuchillos que hay, podremos ver una gran exposición de cuchillos, cada uno específico para un tipo de ingrediente, también es posible comprar allí. Está abierto de 10:00h a 17.00h y cierra los martes.

Si queremos ver en directo el proceso de producción de un cuchillo, podemos acercarnos al taller de Mizuno Tanrenjo, y, si nos convence, adquirir uno también.

Otros talleres conocidos también son:

  • Taller Wada: Por 10.000 yenes podrás grabar tu nombre en el cuchillo, además, disponen de un curso express de afilado.
  • TAKADA no HAMONO: Comercio pequeño y muy poco stock, pero pueden tener buenas ofertas. El dueño es muy servicial y divertido, habla inglés.
  • Jikko Cutlery: Tiene una gran sala de exposición con mucha variedad, también hay personas que te podrán asistir en inglés.
  • Ashi Hamono: Pagando en efectivo te hacen descuento.
  • Konosuke: Se puede realizar el pedido a través de e-mail y pasar a recogerlo.

Una vez realizadas las compras, cuchillo en mano, nos ponemos en marcha para volver hacia el centro de Osaka.

Shinsekai es el barrio retrofuturista de Osaka, lleno de ocio y entretenimiento. Sus fachadas, siguiendo la línea de Dotonbori, son llamativas y extravagantes, para llamar la atención de los potenciales clientes.

En medio, coronando el barrio, nos encontramos con la torre Tsūtenkaku, símbolo del barrio.
Podemos subir y visitar las distintas plantas, los miradores están en la cuarta y quinta planta, hay que pagar entrada (se compra en el segundo piso, 700 yenes).

Como dato curioso, la torre se ilumina en unos colores según la previsión meteorológica:

  • Blanco: Cielos claros.
  • Naranja: Nubes.
  • Azul: Lluvia.

Después de haber estado paseando por el barrio, volvemos a retomar la vuelta hacia Sennichimae, la calle comercial que está llena de tiendas especializadas en la venta de artículos de cocina, desde vajilla hasta utensilios de todo tipo para la cocina.

Terminamos el día cenando, de nuevo, en el sitio por excelencia para realizar el kuidaore, Dotonbori.

Día 4: Osaka – Koyasan

Ponemos rumbo al castillo de Himeji, también conocido como el castillo de la garza blanca, uno de los castillos más impresionantes de Japón, imposible no ir a verlo.

Necesitaremos de unas 4 horas para poder verlo todo, empecemos.

Al llegar, tenemos que cruzar el puente Sakuramon y la puerta principal Otemon, ambas reconstrucciones, aunque la puerta no se parece a la original del periodo Edo.

Al cruzar, llegamos al Sannomaru, una zona desde donde podremos ver completamente el castillo. Dicha zona era la tercera muralla, línea de defensa del castillo, ahora convertida en parque.

Vamos hacia la puerta Hishi-no-mon, que separa el Sannomaru y el Ninomaru, la segunda muralla. Es la puerta más grande de todo el castillo.

Una vez pasada la puerta, nos encontramos con el antiguo foso Sangoku-bori, aquí se encuentra el estanque Mikuni, desde donde tenemos unas vistas preciosas.

Si seguimos avanzando, vamos a cruzar cuatro puertas de forma bastante seguida: I-no-mon, Ro-no-mon, Ha-no-mon y Ni-no-mon. Una vez cruzadas todas ellas, nos llevarán al muro Abura-kabe.

Por fin hemos llegado a la torre principal del castillo, o Tenshu, y sus 30 metros de altura. La torre consta de 6 plantas (una de ellas subterránea), al entrar tenemos que quitarnos los zapatos y meterlos en una bolsa de plástico que llevaremos con nosotros durante toda la visita.

Dentro del castillo veremos poca cosa, desde 2015 el interior se vacío para evitar aglomeraciones de turistas, por lo que nos encontraremos, sobre todo, con espacios vacíos e inmensos, que también tienen su encanto.

En la última planta, podremos disfrutar de las increíbles vistas de la ciudad, aunque a través de una ventana, ya que no dispone de un mirador abierto.

Justo antes de salir del castillo, nos encontraremos con una exposición donde sí que habrá información sobre el castillo, su historia y restauración.

Una vez fuera, podemos ir a visitar los jardines Koko-en, justo al lado del castillo, un lugar ideal para pasear y disfrutar de los jardines tradicionales japoneses.

Cogemos nuestro shinkansen de vuelta hacia Osaka, no sin antes comprar un obento en la estación para comer en el camino de vuelta, para poner rumbo hacia Koyasan.

Una vez allí, iremos a nuestro templo budista donde nos alojaremos, para vivir la experiencia shukubo, que es como se llama a ese tipo de alojamiento. Una vez dejado el equipaje, mientras nos preparan una cena muy temprana (en torno a las 18.00h), podremos realizar un poco de turismo por la zona.

Allí visitaremos el complejo de templos Danjo Garan, y, en particular, el salón Kondo, el salón Miedo, el salón Fudodo, la pagoda Konpon Daito y la pagoda Toto.

También hay más cosas que visitar:

  • La enorme puerta Daimon.
  • El museo Reihokan, para aprender más sobre la cultura del monte Koya.
  • La calle Odawara, llena de tiendas y templos.
  • El salón Karyukayado.
  • El templo Kongōbu-ji, con su increíble jardín de rocas Banryutei.
  • El cementerio Okunoin, místico de noche en el que podremos ver más de 200.000 tumbas.
  • El templo Kongobu-ji Okuno-in, al final del trayecto del cementerio.

Y, entre visita y visita, también podremos probar el yakimochi, una de las especialidades de Koyasan, que consiste en una pasta de arroz a la parrilla.

Nos vamos temprano a dormir, ya que el siguiente día comenzará en torno a las 5.00h de la mañana.

Día 5: Koyasan – Kioto

Comenzamos el día muy temprano, a las 5.00h de la mañana, cuando los monjes nos despiertan para acompañarles en sus rezos matutinos. Una ceremonia llamada Otsutome, en la que se recitan sutras, se quema incienso y se realiza una hoguera, su duración es en torno a 2 horas.

Al termina la ceremonia, nos habrán servido un desayuno tradicional. Si nos quedamos con hambre, o necesitamos un chute de energía, podremos ir a alguna cafetería que hay por la zona.

Pasamos la mañana visitando los lugares que no pudimos ayer.

Al mediodía, nos ponemos en marcha hacia nuestro siguiente destino, Kioto.

Una vez hecho el check-in en el hotel, nos dirigimos hacia nuestra primera parada: el mercado de Nishiki, ideal para comer algo con más sustancia que la comida vegana de los monjes budistas, ¡pero no olvides que es de mala educación comer mientras caminas!, así que disfrútalo de pie y quieto, sin andar.

Allí podremos encontrar puestos de todo tipo, ya que cuentan con más de 130, de los que destacan:

  • Yubakichi: Tofu y yuba.
  • Hanayori-Kiyoe: Croqueta de yuba.
  • Konna Monja: Donuts de soja.
  • Kai: Famosos tako-tamago, brocheta de pulpo relleno con un huevo de codorniz, muy fotografiados, ya que su aspecto imita a un pulpo.
  • Terakoya Honpo: Senbei, galletas de arroz de muchos sabores.
  • Uoriki: Marisco en tempura.
  • Notoyo Nishi-ten: Famosa unagi, anguila de agua dulce.
  • Tanaka Keiran: Dashimaki tamago, tortilla japonesa.
  • Yatai-mura Nishiki: Marisco, tanto hervido como en tempura.
  • Pescadería Kimura: Pescado muy fresco, venden obento para probar un poco de todo y lo puedes acompañar con sake.
  • Houkyuuan: Satsuma-age (pasteles de pescado fritos).
  • Kofukudo: Mochi de todos los tipos habidos y por haber. Para mi gusto, el mejor mochi que he comido en mi vida. Incluso José, que no le suele gustar este tipo de dulces, estuvo de acuerdo conmigo en que no probamos uno mejor en todo el viaje.
  • Sawawa: Té verde matcha.

También se pueden comprar muchas más cosas, como:

  • Wagyu.
  • Ichigo Sando, sandwich de fresas y nata.
  • Múltiples encurtidos típicos tsukemono.
  • Dorayakis.
  • Alga konbu.

Además, aparte de poder comprar toda la comida que se puede probar, también venden utensilios de cocina (cuchillos, palillos…), alcoholes y souvenirs. Entre ello, se destaca una tienda de segunda mano de «kimonos al peso» llamada 1円着物wargo新京極本店. Aquí fue donde nosotros compramos un montón de kimonos para nosotros y nuestras familias, nos salieron muy bien de precio, eso sí, tuvimos que rebuscar mucho ya que hay algunos manchados, otros descosidos… Si tienes tiempo, es un buen sitio para encontrar kimonos a buen precio.

Ya con el estómago lleno, nos dirigimos hacia los distintos barrios de geishas.

Caminando por el río Kamogawa, llegamos al primero de ellos, Pontocho, solo es una callejuela pero con mucho encanto.

Después, cruzamos el río para ir hacia el barrio Miyagawacho, menos turístico y masificado, por lo que es más probable ver geishas y que se hagan una foto contigo.

Una vez visitado, nos ponemos en marcha hacia el último y más famoso, Gion (que son dos, en verdad, Gion Kobu y Gion Higashi). Paseamos por la calle más famosa, Hanamikoji, en la que se encuentra, también, la ochaya, «casa de té», más famosa, Ichiriki.

Nosotros no vimos ninguna, pero no nos importó porque no era nuestro objetivo. Aunque entiendo que haya a gente que le haga ilusión.

Día 6: Kioto

Nos levantamos muy temprano para ir a visitar uno de los lugares más famosos de Kioto, el santuario Fushimi Inari, con sus varios kilómetros cubiertos de torii.

Será un paseo exigente, ya que tenemos que llegar hasta la cima del monte, pero no tanto como habíamos leído. En otros blogs habíamos leído que el paseo dura 3-4 horas y la verdad que hemos hecho subidas más exigente en torres como la de Bolonia, por ejemplo.

Nosotros, sin ser muy deportistas, subimos en 45 minutos haciendo paradas para visitar santuarios, disfrutar de las vistas y hacernos fotos. También es verdad que al ir tan pronto, subimos con muy poca gente.

Una vez conquistada la cima y regresado de ella, ponemos rumbo hacia el templo más famoso de todo Kioto, el templo Kiyomizudera.

Aquí podremos pasear y ver una serie de recintos religiosos, aparte del famoso templo o su cascada.

No nos olvidemos de beber agua de sus fuentes de agua, que provienen directamente de la cascada Otowa-no-taki. Dicen que cada una de ellas provee un efecto: éxito, amor y longevidad, pero solo se puede elegir uno de los tres, sino, se considera codicia. Nosotros elegimos la del medio porque no sabíamos cuál era cuál, así que en un futuro os diremos qué nos ha ido mejor, si el amor, el éxito, ¡o si somos inmortales!

Después, recorremos las famosas cuestas de Higashiyama, en particular, las cuestas de Sannenzaka y Ninenzaka.

Desde ahí, podremos ver la icónica vista con el templo Hōkan-ji de fondo.

También, si queremos, podemos acercarnos a una famosa tienda de orfebrería llamada Glänta en la calle Ninenzaka, en la que, por un módico precio, te hacen unos anillos que tú eliges delante de ti. Nosotros nos hicimos dos anillos de plata como recuerdo del viaje y como anillos de prometidos, nos costaron unos 30€ cada uno.

En la calle Ninenzaka, hay una tienda con tres paragüas blancos en la entrada, allí, puedes comprar un souvenir que te costará 100 yenes de unas pequeñas láminas de arroz con la flor del mes que elijas. Yo cogí abril, el mes de nacimiento de una amiga, para regalársela a la vuelta.

Las calles nos llevan solas hacia nuestro siguiente templo, Ryōzen Kannon. El templo es un memorial a los soldados sin identificar que murieron en la Segunda Guerra Mundial, tanto japoneses como extranjeros, en suelo japonés. La entrada cuesta 300 yenes y te dan una barrita de incienso.

Si volvemos a las famosas cuestas en dirección norte, acabaremos en una de las entradas laterales del santuario Yasaka, en el barrio Gion.

No podemos perdernos la entrada principal del santuario, ni tampoco los «sub-santuarios» yashiro que rodean al principal.

Al final de la cuesta, llegaremos al complejo central del santuario, divido en dos edificios: Buden y Honden.

A las espaldas del santuario, nos encontramos con el parque Maruyama, un precioso parque público donde podremos escapar un poco del bullicio de Kioto, famoso por sus cerezos en flor en primavera.

Desde el parque, podemos llegar hasta el templo Chion-in, famoso por sus escaleras que aparecen en la película El último samurái.

Atravesando la puerta Sanmon, que es la más grande de madera de todo Japón, accedemos al recinto, que cuenta con más de 100 edificios, donde podremos pasear para descubrir todos sus rincones.

Una vez visitado, salimos por la cuesta de bajada Onnazaka, también llamada cuesta de las mujeres (porque tiene una menor pendiente) y ponemos rumbo hacia el último santuario del día, Heian Jingu, famoso por su gran torii rojizo. De camino, nos encontramos los jardines Yūzen-en, los cuáles vimos desde fuera, porque hay que pagar entrada para acceder a ellos.

Para llegar, nos dirigimos hacia el canal Okazaki, paralelo a la calle Niomon. Un paseo muy bonito durante la floración de los cerezos.

Accediendo desde allí, atravesaremos su gran puerta de acceso Otorii con sus más de 24 metros de altura, impresionante. Una vez pasada la puerta, estaremos dentro del recinto del santuario para recorrerlo entero.

Día 7: Kioto – Excursión a Hiroshima y Miyajima

Madrugamos ya que nos espera un viaje a Hiroshima y Miyajima, y hay mucho que ver.

Al llegar a Hiroshima nos dirigimos hacia el Castillo de Hiroshima, un castillo construido en llanura. Podemos verlo desde fuera o subir a su mirador, pagando entrada, en el interior hay un museo, no muy interesante.

Desde allí, en 20 minutos estamos en el Parque Conmemorativo de la Paz, en recuerdo de las víctimas de la bomba atómica. Anteriormente, era el centro financiero y político de la ciudad.

Enfrente, nos encontramos con el Parque Memorial de la Paz, donde está el memorial que contiene los nombres de todas las personas fallecidas. La forma de arco no es aleatoria, representa un refugio para sus almas.

Y, desde ahí, también podemos ver la Llama de la Paz, que arde sin parar desde 1964 y que no se apagará hasta que se erradiquen todas las armas nucleares.

Si tenemos hambre, podemos probar el okonomiyaki al estilo de Hiroshima en Okonomimura, un edificio entero dedicado a la preparación de dicho plato. En especial, uno en la planta 3 llamado Ronan es famoso por su calidad.

Nosotros comimos en ese mismo, tuvimos que esperar 20 minutos pero ¡valieron la pena! Desde ese día, tanto José como yo, proclamamos el okonomiyaki como nuestra comida japonesa favorita.

Una vez visitado Hiroshima, cogemos un ferry para ir a Miyajima. Durante el trayecto, ya podremos ir viendo el famoso torii y el santuario Itsukushima.

Desde el muelle, paseamos por la costa de la playa de camino al gran torii saludando a los ciervos que viven libremente por toda la isla.

¡Ojo! Aunque son muy dóciles, son animales salvajes, no como los ciervos de Nara, por lo que no se les debe tocar ni dar de comer.

Nos encontramos marea baja, por lo que pudimos pasar por debajo del gran torii y hacernos un montón de fotos.

Si quieres hacer tiempo para que la marea vaya subiendo, puedes hacer una parada en el santuario Toyokuni con su gran pagoda de cinco pisos y 27 metros de altura.

Al final del camino, nos encontramos con la atracción turística por excelencia de la isla: el santuario Itsukushima.

Nada más entrar, no nos olvidemos de purificarnos en la zona de temizu, la ceremonia de ablución. El proceso es el siguiente: Te limpias la mano izquierda primero, después la derecha y, finalmente, la boca. Tras esto, vuelves a limpiar tu mano izquierda, limpias el cuenco con agua y lo vuelves a colocar de nuevo en la fuente.

Dentro de todo el complejo del santuario hay muchos edificios pero, a destacar:

  • El salón principal Honden.
  • El salón de plegarias Haiden.
  • El salón de ofrendas Heiden.

También podremos ver zonas preciosas como el Kagami no Ike, Haraiden, Takabutai o, la lámpara tradicional Hitasaki, desde donde tendremos un vista preciosa del gran torii.

En este santuario venden su goshuincho, la libreta de sellos, la cuál es muy bonita ya que muestra una imagen del gran torii, por si queremos comprarla. Además, puede ser interesante pasar por su tienda de amuletos para conseguir algún omamori de dicho santuario tan famoso y mítico. En próximos post os hablaré de los mejores souvenirs de Japón.

Si nos sobra tiempo, o queremos esperar a la puesta de sol para tener unas vistas increíbles del torii, podemos dar un tranquilo paseo por el parque Momijidani, lleno de árboles de arce.

Otra opción, mientras las tiendas siguen abiertas, es pasear por la calle comercial Omotesando y probar un momiji manju, unos bollitos con forma de hoja de arce rellenos de dulces de todo tipo de sabores.

Si, además, queremos cenar, no podemos perdernos el okonomiyaki del restaurante Kishibe, regentado por una abuela encantadora que cocina en su propia casa uno de los mejores okonomiyaki al estilo de Hiroshima.

Día 8: Kioto

Hoy no es necesario madrugar tanto, con tal de estar a las 9.00h de la mañana en nuestro primer destino: el templo Kinkakuji, también conocido como Pabellón Dorado.

Es uno de los templos más famosos de Kioto, con sus paredes recubiertas en pan de oro, de ahí su nombre.

La visita al templo tiene un camino establecido ya, por lo que no hay pérdida.

Como dato curioso, la entrada que compras para acceder al templo, funciona como amuleto de protección, ¡por lo que no la tires!, será un recuerdo bonito que, además, actuará como amuleto en casa.

Una vez visitado el templo, podemos acercarnos a los jardines, en ellos encontraremos la fuente de agua Gingasen, el arroyo Gankasui o la cascada Ryumon-taki.

Continuamos, a través del sendero Kinukake no Michi que une los templos, hacia el templo Ryoan-ji, famoso por su gran jardín zen de rocas y arena restrillada.

Aunque el recinto del templo tiene mucho más que ver, la principal atracción turística es el jardín.

Dicho jardín tiene 15 rocas situadas por toda la zona, las cuáles es imposible ver todas a la vez desde cualquier punto de vista, solo podrás visualizarlas en tu mente, muy zen. Así que, lo mejor que se puede hacer es sentarte frente al jardín, juntar las imágenes en tu mente y meditar.

Una vez visto el jardín, puedes pagar para ver el interior del Hojo, el salón principal, con sus salas de tatami que tienen pinturas decorando sus puertas. Nosotros no pagamos porque desde fuera ya se podía ver bastante bien lo de dentro.

Nos ponemos en marcha hacia nuestro último templo del sendero: el templo Ninna-ji, el menos famoso de los tres pero especialmente bonito en primavera.

Si vamos justos de tiempo, podemos verlo de forma rápida y poner rumbo al bosque de bambú de Arashiyama.

Cogemos el tranvía Randen hasta la estación de Arashiyama, su última parada. Es el último tranvía que queda en Kioto.

Nada más salir de la estación, podremos ver el Kimono Forest, una exposición artística donde hay más de 600 pilares de distintas telas de kimono. Bajo nuestro punto de vista, no vale la pena, nos acercamos ilusionados pensando que eran 600 telas diferentes y…¡se repetían!

Al sur de la estación, bajando por la calle principal, nos encontramos con el puente Togetsukyo o, puente que cruza la luna. El puente con las montañas de fondo es una vista increíble, en cualquier momento del año.

Cruzando el puente, llegamos al parque de los macacos de Iwatayama, donde podremos ver a macacos viviendo en libertad y puedes dar de comer a los macacos en una zona controlada y segura. ¡Nos encantó y nos lo pasamos genial!

Volviendo a través de la calle principal, llegamos al templo Tenryuji, uno de los cincos templos zen más grande de Kioto, y el más famoso de Arashiyama.

No olvidarse, después de haber recorrido el templo, de visitar el jardín Sogenchi, un jardín zen con unas vistas muy bonitas. Y, a continuación, Hyakka’en, el jardín de las cien flores, otro jardín con unas vistas preciosas, especialmente en primavera y otoño.

Continuamos nuestro trayecto hacia el famoso bosque de bambú, en el que podremos pasear tranquilamente rodeados de plantas de bambú.

Después, en el norte de Arashiyama, nos encontramos con la zona Saga Toriimoto, un distrito en el que el tiempo se ha detenido.

En él, podremos encontrar minka, o casas de campo, las cuales, muchas de ellas, han sido convertidas en tiendas o restaurantes, pero siempre conservando el valor histórico. Entre ellas, destaca la casa de té Hirano-ya.

Siguiendo por la calle principal, llegamos al templo Adashino Nenbutsu-ji, con sus más de 8.000 estatuas de Buda de piedra que hacen honor a los fallecidos.

Además, en el complejo del templo, existe un bosque de bambú más pequeño que el del centro de Arashiyama, pero también mucho menos turístico, por lo que es un sitio ideal para sacar alguna foto como recuerdo. En nuestro caso no lo visitamos porque pudimos disfrutar del bosque de bambú principal sin gente.

Si continuamos hacia delante y cruzamos la puerta Ichi no torii, llegaremos al otro templo de la zona: Otagi Nenbutsu-ji, que también es famoso por unas estatuas de piedra pero, es este caso, son de rakan, discípulos de Buda.

Día 9: Kioto

Comenzamos el día en el templo Ginkakuji, mucho menos conocido que el templo Kinkakuji pero igual de bonito.

Aunque al templo se le conoce como el Pabellón de Plata, nunca se llegó a poder recubrirlo con ella. Aún así, la localización del templo, rodeado de naturaleza y jardines, hacen de él un sitio precioso.

Dentro del recinto podremos visitar, también, el increíble jardín seco de arena blanca, o mar de arena plateada, con su cono de arena gigante presidiendo el jardín o, también, el jardín de musgo, lleno de riachuelos y puentes.

Al salir del templo, nos dirigimos hacía el Tetsugaku No Michi, o Paseo de la Filosofía, un paseo al lado del canal lleno de tiendas, templos y santuarios.

Allí podremos pasear tranquilamente mientras visitamos alguna tienda de artesanía, templo o santuario, hasta llegar al final del paseo, donde nos encontraremos con la siguiente atracción turística: el templo Eikando.

El templo, localizado en la ladera de la montaña Higashiyama, tiene unas vistas preciosas en cualquier época del año pero, es famoso durante el momiji, en otoño.

Tras salir del templo, llegamos andando a través de la calle Shishigadani al templo Nanzenji. Dicho templo es famoso por su enorme puerta San-mon y su acueducto de ladrillo rojo.

El templo, aunque no es considerado uno de los Kyoto Gozan, o cinco grandes templos zen de Kioto, sí que, extraoficialmente, se considera la sede principal del grupo, por encima del resto.

Dentro del recinto destaca una estructura curiosa: un gran acueducto de ladrillo rojo, la cuál no sigue las líneas de las estructuras japonesas, ya que su diseño es romano, aún así, ahora encaja perfectamente.

Cogemos un metro para ir una de los edificios más espectacular en Kioto: el castillo Nijo. Aunque el castillo está en obras de restauración hasta 2031, se puede visitar, aunque sea de forma más breve.

Una vez recorrido el castillo y sus murallas, según como vayamos de tiempo, iremos a vivir en primera persona una ceremonia del té o, al último templo del día: To-ji, con su pagoda de cinco pisos que puede verse desde distintos lugares de Kioto.

Día 10: Kioto – Excursión a Nara

El último día en Kioto nos dirigimos hacia Nara, una de las ciudades más populares en la región de Kansai gracias a sus parques, ciervos y su Gran Buda.

Una vez allí, vamos directos a la atracción principal: el gran Parque de Nara y sus ciervos sika.

Allí podremos ver más de 1.000 ciervos y darles de comer. Para ello, podemos comprar galletas sembei en cualquiera de los puestos que hay por todo el parque, verás que te hacen una reverencia para que les des de comer.

Dentro del parque hay multitud de templos, santuarios, jardines, etc. pero, entre todo, destacan:

  • El templo Todai-ji y su Gran Buda.
  • El santuario Kasuga Taisha y sus famosos farolillos de bronce tōrō.
  • El templo Kofuku-ji y su pagoda de cinco pisos.

Si ya hemos visitado todos los puntos de interés del parque, podemos acercarnos a Naramachi, el antiguo distrito comercial de Nara. Aquí podemos perdernos por sus callejones y disfrutar de todo su estilo tradicional mientras visitamos alguna tienda y compramos algún souvenir.

En nuestro caso, volvimos a Kioto para hacer la ceremonia del té. En otro post te contaré cómo es la ceremonia del té en Japón y si vale la pena.

Día 11: Takayama

Nos levantamos temprano, ya que nos espera un trayecto largo hasta la siguiente ciudad en los Alpes Japoneses: Takayama.

Iremos en shinkansen hasta Nagoya y después en tren Hida hasta Takayama. El trayecto total dura unas 3 horas y media.

Al llegar, cogeremos el primer autobús hacia Shirakawago a las 7.30h. Los autobuses salen cada hora y el trayecto dura 50 minutos. Te recomiendo reservar el billete de ida a través de Internet para asegurarte un sitio y poder salir temprano.

Shirakawago es una zona de aldeas llena de casas estilo gassho-zukuri, características por su tejado triangular de paja, que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad.

Una vez allí, procedemos a pasear por la zona viendo las casas, las cuáles destacan tres:

  • La casa Wada, una de las más grandes.
  • La casa Kanda, una de las mejor conservadas.
  • La casa Nagase, un museo.

Bajo mi punto de vista, con ver la casa Kanda te sería suficiente para hacerte de una idea de cómo eran las casas.

También podemos ir por la calle principal de la aldea mientras nos deleitamos con algún plato local o compramos algún souvenir. Aquí podemos probar el gohei mochi.

En uno de los extremos de la calle, hacia el sur, llegamos a otra atracción turística de la zona: las tres casas, tres casas colocadas detrás de un arrozal y la imagen del pueblo.

También, si queremos otro sitio para hacer fotografías, podemos ir al mirador Shiroyama, al norte de la aldea.

Si cruzamos el río, a través del puente colgante Shōkawa-bashi, un puente de más de 100 metros de largo, podremos visitar el museo al aire libre Gassho-zukuri, una zona con varias casas gassho-zukuri que fueron trasladadas allí para evitar su desaparación.

Una vez recorrida toda la aldea, cogemos un autobús de vuelta hacia Takayama. Aquí ya no hace falta reservar, en la misma estación de buses en la que te has bajado a la ida puedes reservar un billete de vuelta en cualquier bus que tenga espacio.

En Takayama, lo primero que visitaremos es el templo Hida Kokubunji, el templo más antiguo de la ciudad. Con su pagoda de tres pisos, puede verse desde cualquier punto.

Además, tiene un árbol gigante de casi 40 metros de altura y más de 1.000 años de antigüedad.

Desde allí, vamos hacía la antigua oficina del gobierno Takayama Jinya. Una visita en la que aprenderemos sobre la historia de la ciudad, ya que te dan folletos en varios idiomas.

Desde ahí, nos dirigimos hacia el puente Nakabashi, el puente rojizo. Un lugar ideal para hacerse unas fotos vestidos con un yukata, tanto de día como de noche.

Cruzando el puente Nakabashi, llegaremos al casco viejo de la ciudad, llamado Sanmachi Suji. El casco se compone de tres calles principales:

  • Calle Ichinomachi.
  • Calle Ninomachi.
  • Calle Sannomachi.

La recorremos observando las casas, aquí el tiempo se ha quedado congelado en el periodo Edo, las cuáles ahora son museos, tiendas de artesanía o cafeterías.

Podemos visitar alguna de ellas para verlas por dentro, como la casa de la familia Kusakabe o de la familia Yoshijima, o algún museo.

Allí también podremos disfrutar de una de las especialidades de la ciudad: el sake. En el casco viejo están las 7 bodegas de sake, las cuales se pueden reconocer por sus grandes sugidama, bolas de credo, encima de la entrada.

Recorriendo hacia el norte el casco viejo, llegamos al santuario Sakurayama Hachimangu, nuestro última atracción turística de hoy. Famoso por su festival de otoño, está abierto 24 horas.

Como todo este paseo nos habrá dado hambre, nos disponemos a probar otra de las especialidades de la ciudad: la carne de wagyu de Hida.

Terminamos el día relajándonos en nuestro ryōkan, en un onsen privado.

Día 12: Tokio

Después de nuestro viaje de vuelta, comenzamos visitando Roppongi, un barrio conocido por sus bares y clubs más abiertos a los extranjeros, allí se mezclan japoneses y extranjeros indistintamente. También cuenta con una amplia variedad de museos, galerías y exposiciones, como el llamado «Triángulo del Arte de Roppongi», que incluye el «Centro de Arte Nacional», el «Museo del Arte de Mori» y el «Museo de Arte de Suntory».

Visitamos el templo Zojoji, uno de los templos budistas más populares de Tokio, dicho templo se convirtió en el templo de la familia Tokugawa, la mitad de los shogun de [[Tokugawa]] están enterrados aquí. Detrás del templo, podemos ver la Tokyo Tower, dando una vista preciosa en la que se mezclan tradición y modernidad.

Terminando de dar una vuelta por el parque Shiba, nos ponemos en marcha hacia Roppongi Hills, lugar en el que destaca el mirador Tokyo City View y su Sky Deck, en la Mori Tower. Al llegar, nos encontramos a los pies de la Mori Tower, la famosa escultura de araña. También encontraremos la sede de la cadena de televisión TV Asahi, famosa por sus series como Shin-chan o Doraemon

La siguiente parada nos lleva en metro hasta Shibuya, uno de los lugares más icónicos de todo Tokio: el famoso cruce de Shibuya, el paso de peatones más concurrido del mundo. También tenemos la estatua de Hachiko, el perro fiel.

Hay distintos miradores para ver el paso de peatones pero el más popular es el mirador Shibuya Sky, en lo alto del edificio Shibuya Scramble, hay otro mirador que se ha ido haciendo famoso en el edificio magnet by Shibuya 109. Para ambos hay que pagar entrada, por lo que si prefieres un «mirador» gratis, entra en el Starbucks de Shibuya y desde su segunda planta tendrás unas buenas vistas del cruce.

Otro punto de interés puede ser Miyashita Park, un centro comercial con hotel, hostelería, tiendas y zona de ocio en la parte superior. O pasear por Shibuya Stream, una calle restaurada a lo largo de un riachuelo donde podremos ver templos y santuarios escondidos del caos de Shibuya.

Si tenemos hambre, podemos tomar un bollo frito relleno de yakisoba en la pastelería SHU. También podemos tomarnos un cóctel en la terraza de CÉ LA VI mientras disfrutamos de unas vistas impresionantes.

Desde allí, nos ponemos en marcha hacia la zona de Harajuku, aquí hay mucho que ver: Santuario Meiji, uno de los santuarios más icónicos de la ciudad. Y pegado al santuario está el parque Yoyogi, ideal para relajarse con su naturaleza. Justo en frente veremos el Estadio Nacional de Yoyogi, usado en los juegos Olímpicos de 1964.

Continuamos paseando por la calle Takeshita, llena de tiendas de ropa, complementos y dulces, salimos a la avenida Omotesando, con tiendas de lujo en edificios diseñados por famosos arquitectos japoneses. Recomendable hacer una mini parada en el restaurante Gyoza Lou, uno de los restaurantes de gyozas más famoso de la ciudad.

Terminamos nuestro día yendo a Shinjuku, es un buen destino para terminar el día debido a sus múltiples neones, le da un ambiente espectacular de noche.

Dicho barrio es una piedra angular de Tokio, teniendo la estación más concurrida del mundo. Caminando desde la estación llegaremos hasta la zona de rascacielos, ahí podremos ver las dos torres del Gobierno Metropolitano, diseñadas por el conocido arquitecto Tange Kenzo, aquí hay un mirador gratuito en cada torre, por si no hemos podido subir al de Shibuya o al de Roppongi. Todos los días, a partir de las 18:30, hacen un espectáculo de luces en la fachada del edificio. Si tienes tiempo, quédate a verlo, ¡es una pasada!

Enfrente del edificio, tenemos el hotel Park Hyatt Tokyo, famoso por aparecer en la película Lost in Translation. Anteriormente se podía subir a la planta 52 y tomarse algo en el New York Bar, pero actualmente está en obras.

Muy cerca está Omoide Yokocho, un callejón lleno de bares y tabernas izakaya dedicadas a yakitori, desde ahí nos acercamos al barrio rojo de Kabukicho, espectacular de noche con todos los neones encendidos. Al lado está Golden Gai, 6 callejones donde hay un montón de bares para tomar algo después de la cena. En un extremo de dicha zona, podremos ver el santuario Hanazono.

Si quieres tomar algo distinto de la comida japonesa, puedes ir a Shin-Okubo, a pocos minutos de la estación de Shinjuku, el barrio coreano más grande del mundo (después de Corea, obviamente).

Día 13: Tokio

Llegamos a Asakusa en metro, Asakusa es el barrio más característico del Tokio tradicional donde se encuentra el increíble Templo Senso-ji. Antes de comenzar la visita cruzando la puerta de los truenos, Kaminarimon, subimos al mirador del centro de Turismo y Cultura dónde podremos tener un prólogo de lo que procederemos a ver en breves.

Una vez pasada la puerta Kaminarimon, nos adentramos por la calle Nakamise, una calle de 250 metros repleta de tiendas para comprar algún dulce o recuerdo. Al final de la calle, nos encontramos con la segunda puerta del templo: Hozomon, con la torre Tokyo Skytree de fondo. Las vistas desde la oficina de turismo, la puerta Kaminarimon,y el templo en sí son paradas obligatorias.

También puedes pasear por la calle perpendicular Shin-Nakamise, repleta de tiendas y restaurantes, con un aspecto tradicional del periodo Showa.

Si tienes tiempo, puedes hacer una visita rápida a la calle Kappabashi, llena de tiendas especializadas en hostelería, sitio recomendado para comprar palillos, cuchillos, por si no pudiste ir al barrio de herreros en Osaka, o algún accesorio de la cocina japonesa.

Continuamos hacia la torre Tokyo Skytree, la cual tiene el mirador más alto de Japón, aunque no el más bonito. Si no da tiempo, o si no apetece, se puede pasear por el parque Sumida, a orillas del río, mientras se ve la torre de fondo, como hicimos nosotros.

Ponemos rumbo a Akihabara, el barrio ideal para ir de compras. Dicho barrio siempre ha sido considerado el barrio por excelencia de la electrónica, con muchas tiendas de segunda mano en las que encontrar numerosos productos electrónicos.

Actualmente, aunque cuenta con un gran centro comercial dedicado a la electrónica frente a la estación, no es el mismo número de tiendas por el que se hizo famoso, sino que ha evolucionado y se ha convertido en la meca de la cultura Otaku, con múltiples tiendas especializadas en manga y anime como un gran Mandarake, Animate para los amantes del anime o Super Potato para los de los videojuegos.

Aún así, sigue habiendo tiendas como Bic Camera o el propio centro comercial Yodosabashi.

Bajo las vías del tren hay un pequeño pero curioso centro comercial de puestos de artesanía y cafeterías de calidad, 2k540 Aki-Oka Artisan, por si se quiere realizar alguna compra o hacer un pequeño descanso tomando un café.

Cerca de Akihabara, se encuentra el santuario Kanda Myojin, un santuario que se ha vuelto popular entre los aficionados al manga y el anime, ya que aparece una serie llamada Love Live!

Imprescindible hacer una parada para comer el mejor gyukatsu de todo Japón en Gyukatsu Ichi Ni San, hay que hacer cola pero vale totalmente la pena.

Una vez con el estómago lleno, llegamos caminando a Ameyoko y la zona de Ueno, donde está el famoso parque. Recomendable ir andando para disfrutar de las vistas bonitas, además de que está lleno de tiendas y restaurantes, por si nos apetece comer o comprar algo. Una vez llegados a la estación Okachimachi, encontraremos el mercado de Ameyoko.

Si antes hablábamos de que dicho paseo hasta el mercado estaba lleno de tiendas y restaurantes, ahora todo se ha multiplicado exponencialmente: tiendas de ropa, de pescado o verduras, de izakayas… Dejándonos llevar por la marea de la gente llegaremos hasta la entrada del parque de Ueno, uno de los principales pulmones verdes de Tokio. Dicho parque tiene una colección de museos, tales como: el Museo Nacional de Tokio, el Museo Nacional de Ciencia de Japón o el Museo Nacional de Arte Occidental.

Nos podemos dedicar a recorrer el parque visitando sus distintas ubicaciones, tales como el santuario Gojoten, el santuario Toshogu, el templo Kiyomizu Kannon-do o el templo Shinobazunoike Benten-do en el estanque. Tampoco olvidarnos de la estatua de Takamori Saigo, uno de los samuráis más importante de la historia de Japón.

Día 14: Tokio

Comenzamos el día bien temprano yendo a la estación de Tokio de Chiyoda, destino turístico en sí mismo por derecho propio, es un edificio que fue restaurado en 1914 de ladrillo rojo y precioso. Por dentro, tiene una serie de tiendas curiosas, Character Street, o restaurantes especializados en ramen.

Desde la estación, llegamos caminando al Palacio Imperial, desde 2016 se puede entrar a ver el palacio de lunes a sábado pero tiene aforo limitado, hay dos horarios de entrada a las 10.00h y a las 13.30h, puede reservarse la entrada con antelación.

Dicen que es muy aburrido y es preferible invertir ese tiempo en pasear por la zona. Después podemos recorrer los jardines del palacio, como los Jardines del Este, no nos olvidemos de la vista del puente Nijubashi, es muy icónica. Cerca están situados el Parlamento Japonés y el antiguo edificio del ministerio de Justicia. Si seguimos caminando, llegamos al foso Chidorigafuchi y el santuario Yasukuni, que tiene tanta controversia.

Después de haber paseado alrededor del Palacio Imperial, ponemos rumbo a Odaiba, también se puede ir cogiendo el crucero fluvial futurista Himiko o mediante la línea Yurikamome, pero nosotros aprovechamos yendo andando y, ya de paso, visitando Ginza.

Ginza es uno de los barrios con tiendas más caras de la capital, también tiene restaurantes, showrooms y tiendas de tecnologías. Además, dichos edificios están diseñados por arquitectos de renombre, por lo que es interesante dar un paseo por la arquitectura del barrio.

Si seguimos caminando, llegaremos a Tsukiji, y, desde allí, ir andando hasta los jardines Hamarikyu, uno de los jardines más bonitos de Tokio y la principal atracción turística del barrio, un estanque que se llena con agua salada procedente de la bahía de Tokio y cuyo nivel es afectado con las mareas, tiene una casa de té y, justo detrás, los rascacielos de Shiodome.

Saliendo de los jardines, podemos dar una vuelta por Tsukiji. Aunque el mercado mayorista de Tokio se trasladó a Toyosu, toda la zona de Tsukiji sigue siendo una sombra de dicho mercado, por lo que tiene gran cantidad de puestos donde comer sushi o probar especialidades locales, como el wagyu o dulces japoneses, vale la pena hacer una parada. Además, en sus alrededores está el curioso templo Tsukiji Honganji.

Siguiendo recto hacia el sur, llegamos a Odaiba. Allí visitamos el Teamlab Planets y después pasamos el resto del tiempo visitando las atracciones turísticas:

  • Museos: Miraikan, de ciencia emergente o el Museo de Cienca Marítima (con forma de barco).
  • Fuji TV: La sede de la famosísima cadena de televisión japonesa, obra de Tange Kenzo. Tiene un mirador gratuito, aunque no es muy alto, desde el que hay una vista preciosa de la isla.
  • Estatua de la libertad: Una réplica de la Estatua de la Libertad, pero no de la de New York, sino la de París. Hay unas vistas preciosas.
  • Divercity: Centro comercial donde está situado el conocido Gundam Unicorn, una escultura de tamaño real que mide 20 metros aproximadamente. Cuando se hace de noche se ilumina y a las 17:30, 20:00, 20:30, 21:00 y 21:30 horas hay un pequeño espectáculo de luz y sonido, con música de Gundam y proyección de imágenes relacionadas con animes.
  • Puente Rainbow Bridge: Precioso puente suspendido que une la zona de Odaiba con la zona de Shibaura, es la única manera de llegar a la isla por tierra. Se ilumina por la noche, por lo que es recomendable verlo paseando por Odaiba Marine Park al atardecer, de ahí que sea el broche final al día de hoy.

Día 15: Tokio

Ponemos el broche final al viaje caminando a Shiodome y Shinbashi, barrios vecinos y futuristas que destacan por estar repletos de rascacielos, tiendas y hoteles, y por ser unos de los barrios de los salaryman, los oficinistas japoneses. Además, allí está situado el Reloj de Ghibli, que hace espectáculos cada pocas horas.

Pero, aunque parezcan un mismo barrio, tienen sus diferencias:

  • Shiodome es el barrio de los rascacielos, llenos de oficinas y sedes empresariales, es mucho más moderno.
  • Shinbashi es el barrio donde se construyó la primera estación de tren de Japón, por lo que tiene mucha carga histórica.

La conexión entre ambos barrios se produce a la noche: en la finalización del horario laboral, los oficinistas en Shiodome se dirigen hacia Shinbashi, que está lleno de izakayas, bares de yakitori y restaurantes.

Una vez visitados los rascacielos, nos dirigimos a Ikebukuro, uno de los barrios de Tokyo dedicado al ocio y entretenimiento, famoso entre los jóvenes y, sobre todo, entre las chicas fanáticas del manga y anime, muchas veces apodado como el Akihabara de las mujeres.

Ha ido ganando popularidad en los últimos años entre los turistas, acortando distancias con Shinjuku o Akihabara. La estación de Ikebukuro es la segunda estación más concurrida de todo Japón, por detrás de la de Shinjuku.

Aprovechamos a hacer compras en el barrio, ya que es ideal para ello. Hay dos centros comerciales famosos en la propia estación: centro comercial Tobu, en la salida oeste y centro comercial Seibu, en la salida este. Hay más tiendas o centros comerciales, según lo que interese:

  • Centro comercial Lumine, de diez plantas.
  • Centro de artesanía tradicional de Japón.
  • Centro comercial Parco, con la tienda Tower Records.
  • Tienda principal de Bic Camera, famosos grandes almacenes de electrónica.

Desde la estación, a través de la calle Sunshine-dori, llegamos a Sunshine City, repleto de tiendas: Daiso, Tokyu Hands, Disney Store, un MOE Garden, tienda especializada en merchandising de Ghibli y Pokemon Megacenter, el mayor centro pokemon de Japón.

Como ya hemos comentado, Ikebukuro es apodado como el Akihabara para mujeres, por lo que vamos a encontrar muchas tiendas enfocadas al público femenino, en particular, la calle Otome Road tiene una gran variedad de tiendas de manga y anime enfocadas en el género BL (Boy’s Love), especial mención a la tienda Mandarake, donde tiene el mayor espacio dedicado a este género de todo Ikebukuro.

Cerca de Otome Road, también está la tienda Animate, un edificio de nueve plantas de merchandising de manga y anime, por y para, obviamente, el público femenino.

Y para descansar un poco y divertirse, ponemos rumbo a Taito Station, un lugar de ocio con más de 250 máquinas recreativas.

El resto del día podemos pasarlo haciendo compras de última hora en otros sitios o visitando algún sitio que no pudimos.

Podemos acabar la noche en los bares y clubs en Roppongi, en los neones de Shinjuku, o volver a Shinbashi para tomarte algo en un izakaya.

También te puede interesar:

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *