Nuestra ruta por Viena fue un viaje combinado con una ruta por Praga por la que viajamos alrededor de una semana entera. Para ver estas dos ciudades, esta combinación y dedicando 3 o 4 días a cada es suficiente para conocerlas.
Conocida por su historia, su arquitectura y su escena cultural, la capital de Austria es un destino que cautiva. Acompáñame en este viaje mientras exploramos sus palacios imperiales, nos deleitamos con su música clásica y nos perdemos en las calles empedradas. ¡Prepárate para enamorarte de Viena en tres días de pura aventura!
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Día 1 en Viena
Nuestra ruta de 3 días en Viena comienza en el Mercado Naschmarkt, uno de los más famosos de la ciudad, donde podrás encontrar tanto flores como todo tipo de alimentos. Abre muy pronto, a las 6 de la mañana, y cierra a las 18:30 cualquier día menos el sábado. Si puedes visitarlo un día que no sea sábado, mejor, ya que si no te lo vas a encontrar lleno de turistas y tendrás menos tiempo para pararte en cada puestecito.
De aquí, nos vamos al Palacio Imperial de Hofburg, la residencia real de los Habsburgo en la época de invierno, ya que en verano se marchaban al Palacio de Schönbrunn. Hicimos la visita con un audio guía en español que nos encantó porque te explicaba todo muy detalladamente y no solo veías salas, que es lo que nos ha pasado alguna vez.
En el Palacio Hofburg de Viena podrás visitar la Platería de la Corte, donde verás los objetos de platería de la monarquía de los Habsburgo, el Museo Sisi, donde gracias al audio guía conocerás la vida de la emperatriz y los Apartamentos Imperiales, para conocer las estancias en las que vivieron el emperador Francisco José y la emperatriz Elisabeth.
Es una visita que recomendamos hacer por todo lo que se aprende y lo bien conservado que está todo. La entrada cuesta alrededor de 15€, que para lo que caro que es Viena, no está nada mal, y, si tienes la tarjeta Viena Pass, tendrás la visita incluida.
En este mismo complejo puedes visitar la Escuela Española de Equitación y la Biblioteca Nacional de Austria, nosotros no lo visitamos, pero hemos leído que también merece la pena.
Seguimos andando y nos acercamos a la Ópera de Viena, lugar de referencia de la música clásica. Para poder ver una obra tendrás que acercarte muy pronto y hacer fila para conseguir las entradas más baratas. Si tienes tiempo en tu visita a Viena, es una muy buena manera de conocer la ópera. En nuestro caso, como teníamos tres días, decidimos hacer una visita guiada en español.
Al entrar en la ópera ya vimos carteles que indicaban dónde comprar las entradas para la visita guiada en grupo en nuestro idioma y la casualidad hizo que justo comenzara una, así que no tuvimos que esperar nada.
Después de visitar la ópera nos acercamos a la Iglesia de los Capuchinos, o Kapuzinerkirche, para visitar la Cripta Imperial. En esta cripta verás los féretros en los que descansan los restos de la realeza austriaca y que son obras de arte. El precio ronda los 8€ y para nosotros mereció la pena.
Nos fuimos a comer a Viet Thao Restaurant y nos acercamos al Café Sacher para comernos su famosa tarta sacher.
La tarde comienza en la Catedral de San Esteban, la catedral más famosa de la ciudad y la sede principal de la archidiócesis de Viena. En el interior puedes visitar la Campana Pummerin, el Púlpito de Pilgram, las Catacumbas y la Imagen de Cristo Crucificado.
Nosotros subimos andando a la torre para tener unas hermosas vistas de la ciudad y nos valió mucho la pena la subida.
Para descansar las piernas nos fuimos al Parque Stadtpark donde visitamos la famosa estatua dedicada a Johann Strauss y el monumento a Franz Schubert. Aquí estuvimos un rato sentados disfrutando de la vida local y tomándonos un refresco con el sol que hacía.
Ya descansados, visitamos la Iglesia de San Carlos Borromeo. Es una iglesia que llama mucho la atención desde fuera por sus columnas que se inspiran en la columna de Trajano de Roma y una cúpula verde de lo más llamativa. Nosotros subimos a la cúpula para verla de cerca y nos pareció la iglesia más bonita de Viena, por lo que te recomiendo que te des un paseo para visitarla.
Lo que no visitamos por dentro y solo vimos por fuera fue el Parlamento de Austria y el Ayuntamiento de Viena. Aquí depende de ti y de lo que te guste, para mí no valía la pena gastar tiempo y dinero en verlo teniendo que recorrer tantos palacios y economizar los días que teníamos. Si vas más días, pueden ser dos visitas recomendables.
Por último, dimos un paseo por Ringstrasse, la avenida más importante de Viena, para llegar a Altstadt Schmankerl a cenar.
Día 2 en Viena
La mañana de nuestro segundo día se centra en la Palacio de Schöbrunn. Es una de las visitas más largas y con la entrada más cara, unos 25€, pero vale muchísimo la pena. El exterior es precioso y también cuenta con audio guía en tu idioma, por lo que aprenderás muchísimo de la residencia de verano de la familia imperial.
Dentro del palacio verás la Gran Galería, el Salón Chino Circular, el Salón del Desayuno o el Salón Chino Azul. Y fuera tienes unos exteriores enormes que recuerdan a Versailles y un camino que sube por una colina donde hay unas vistas preciosas del palacio.
Es una visita que nos gustó muchísimo y en la que estuvimos prácticamente toda la mañana porque nos tomamos nuestro tiempo paseando por sus jardines y sentándonos en los bancos para disfrutar de la tranquilidad de sus zonas verdes.
Después de esta visita, nos volvimos a acercar al centro para ver las Hundertwasserhaus, unas casas que nos recordaron mucho a Gaudí por su estilo y sus colores.
Nos paramos a comer en Sofienwirt Restaurant y dedicamos nuestra tarde y noche a pasear por el Prater, el parque de atracciones más antiguo del mundo. La entrada es gratuita y tienes multitud de atracciones en las que disfrutar de una actividad diferente.
Nosotros nos montamos en una atracción altísima en la que das vueltas montado en una sillita y vimos Viena desde lo alto y de noche, algo que nunca se nos olvidará. A mí por lo bonito de las vistas y a José por el miedo que estaba pasando?
Cenamos en el Prater en uno de sus puestecitos y nos volvimos a descansar a nuestro alojamiento.
Día 3 en Viena
Nuestro último día en la capital de Austria lo dedicamos a visitar el Palacio Belvedere, la residencia de verano del Príncipe Eugenio de Saboya. Aquí visitamos el Alto Belvedere, donde vimos la famosa obra de ‘El Beso’ de Gustav Klimt, y el Bajo Belvedere.
Este fue el palacio que menos nos gustó por dentro, por lo que, si tienes menos días o vas más justo de tiempo, lo ideal es ver su exterior y no gastar tiempo en visitarlo por dentro.
Después de la visita al palacio, nos acercamos a la Calle Graben, una calle comercial con multitud de tiendas tanto de lujo como internacionales. Dedicamos bastante rato a ir mirando sus escaparates, disfrutar de los músicos callejeros y simplemente pasear como un local más.
Comimos en Reinthaler’s Beisl y nos fuimos a ver el Reloj Anker, situado en Hoher Markt. Este reloj es famoso porque tiene 12 figuras que representan a 12 personajes de la historia. Cada hora en punto, uno de los 12 personajes aparece con una canción, y a las 12 en punto son los 12 personajes los que aparecen.
Nos quedamos esperando bastante rato a que fuera en punto para ver qué personaje salía y como eran las IV salió Walther von der Vogelweide, uno de los más importantes poetas alemanes.
Aquí tienes los personajes que salen a cada hora:
- Hora I: Marco Aurelio
- Hora II: Carlomagno
- Hora III: Leopoldo VI
- Hora IV: Walther von der Vogelweide
- Hora V: Rodolfo I de Habsburgo y esposa
- Hora VI: Hans Puchsbaum
- Hora VII: Maximiliano I de Habsburgo
- Hora VIII: Johann Andreas von Liebenberg
- Hora IX: Ernst Rüdiger von Starhemberg
- Hora X: Eugenio de Saboya
- Hora XI: María Teresa I de Austria
- Hora XII: Joseph Haydn
Por último, visitamos la Casa de Mozart, donde visitamos el piso en el que vivió Mozart con su familia. Para nosotros no valió la pena la visita ni el precio, 12€, ya que no era muy inmersiva y no estaba bien organizada.
Terminamos el día paseando tranquilamente por la ciudad, algo que nos gusta mucho hacer cuando ya hemos visto todo lo imprescindible por la ciudad, perdiéndonos por sus calles o visitando tiendas e incluso supermercados para descubrir otra parte del país.
Cenamos en un Vapiano y nos fuimos a descansar para coger el vuelo del día siguiente.
Viena es una ciudad muy imperial que nosotros recorrimos en conjunto con Praga. Por cómo somos nosotros, lo que nos gusta hacer y lo que más disfrutamos, nos gustó mucho más Praga. Aún así, la capital de Austria nos sorprendió mucho por lo bonito de sus palacios y sus edificios, así como la vida que tenían sus calles.
Al venir únicamente 3 días a Viena, nos dejamos visitas fuera de la ciudad en el tintero. Si cuentas con más días en tu visita a la ciudad, puedes salirte de la ruta y hacerte alguna excursión al Valle de Wachau o a la ciudad de Salzburgo, la que dicen que es una de las ciudades más bonitas de Europa.