Si estás buscando un viaje que te vuele la cabeza en 2026, olvídate de los destinos de siempre. Una ruta por los Países Bálticos es tu viaje para este 2026.
Los Países Bálticos son esa joya que todavía no ha explotado del todo y que te ofrece una mezcla de historia, calles preciosas y una comida que, te aviso ya, te va a sorprender muchísimo.
Estoy segura de que no te imaginas lo bonitos que son estos países, a mí me sorprendieron muchísimo cuando estuve y no veo el momento de volver para vivirlos de nuevo.
Nosotros queríamos aprovechar cada segundo (¡ya sabéis que viajando el tiempo vuela!), así que aquí os dejo nuestra hoja de ruta de 10 días para que no os perdáis nada.
En esta guía te cuento el itinerario ideal para exprimir tu ruta por los países Bálticos en 10 días.
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Cómo organizar tu ruta: ¿Por dónde empezar?
La mayoría de los viajeros optan por entrar por el sur, por la parte de Lituania y subir hacia Estonia, o viceversa. Mi recomendación para 2026 es empezar en Lituania para terminar con el broche de oro, la capital de Estonia.
Día 1 en Lituania – Vilna
Nuestra ruta comienza en Vilna, la capital de Lituania. Empezamos con un desayuno de campeones en Pinavija Tea Room, un sitio monísimo donde nos pedimos unos pancakes de requesón que estaban increíbles.
Con las pilas cargadas, nos dirigimos a nuestra primera parada, la Catedral de Vilna. Su campanario está separado y es imponente, pero no te quedes solo fuera, entra a ver las catacumbas si tienes tiempo.
Justo al lado buscamos la baldosa Stebuklas para pedir un deseo dando tres vueltas, ¡supersticiones viajeras que no falten!. De ahí, subimos andando a la Torre de Gediminas. Las vistas de los tejados rojos de la ciudad te dejan con la boca abierta.
Bajando, atravesamos el Palacio de los Grandes Duques y nos fuimos directos a la Iglesia de Santa Ana. A mí parecer, es la más bonita de la ciudad con ese ladrillo rojo. Justo detrás entramos en la Iglesia de San Bernardino, que tiene unos frescos antiguos que son una pasada.
Para comer fuimos a Ertlio Namas, un sitio super recomendable.
Por la tarde, cruzamos al barrio de Uzupis. Es una «república independiente» llena de arte callejero. Leímos su constitución en la pared y nos hicimos la foto con el Ángel de Uzupis.
Antes de que cayera el sol, entramos en la Iglesia de San Pedro y San Pablo, por fuera no dice mucho, pero por dentro tiene más de 2.000 figuras blancas que te dejan loquísima.
Cenamos en Etno Dvaras, en plena calle Pilies, unos cepelinai riquísimos y concluimos nuestro primer día con una cerveza artesana en Būsi Trečias.
Día 2 en Lituani – Trakai
El segundo día nos fuimos directos a Trakai, a unos 30 minutos de Vilna. Desayunamos por el camino unos kibinai, que son empanadillas típicas, compradas en un puesto local, ¡estaban de muerte!
Nuestra primera parada fue el Castillo de Trakai. Es una fortaleza de ladrillo en medio de un lago que parece de Disney. Una buena opción para evitar gente es ir a primera hora.
Recorrimos todo el museo interior y luego alquilamos un bote de remos para rodearlo por el agua. También entramos en la Iglesia de la Visitación, que es pequeña pero muy bonita.
Comimos, como no podía ser de otra forma, en Kybinlar, para probar la comida auténtica de la minoría caraíta. ¡El estofado en olla de barro es increíble!
Por la tarde volvimos a Vilna para visitar el Museo de las Ocupaciones, ex-KGB. A mí parecer, es imprescindible para entender Lituania.
Para quitar el mal cuerpo, paseamos por la Calle Literatų, viendo las plaquitas dedicadas a escritores en las paredes, y subimos a las Tres Cruces para ver el atardecer.
Cenamos una pizza en Užupio Picerija, sí, ¡la cabra tira al monte! y cerramos la noche con un cóctel en Alchemikas.
Día 3 – Cruce a Letonia
Hoy tocaba madrugar para cruzar la frontera. Nuestra primera parada fue la Colina de las Cruces en Šiauliai. Es un con miles y miles de cruces de todos los tamaños.
Seguimos ruta hasta el Palacio de Rundāle, ya en Letonia. Una buena opción es comprar la entrada combinada para el palacio y los jardines. El Salón Dorado y el de Porcelana te dejan sin palabras, ¡es como estar en Versalles!
Comimos algo rápido en la taberna del palacio y pusimos rumbo a Riga. Al llegar, nos dirigimos directos al Canal de Riga para dar un paseo en un barquito de madera antiguo mientras anochecía.
Cenamos en 3 Pavāru Restorāns, un restaurante de «los 3 chefs» donde te sirven los aperitivos directamente sobre el papel del mantel haciendo dibujos con salsas.
Terminamos el día con un paseo por el casco viejo iluminado.
Día 4 en Letonia – Riga
Nuestra ruta el cuarto día comienza con un café y un bollo de canela en Rigensis, una pastelería del centro que huele que alimenta.
Nos fuimos paseando hasta el Barrio Art Nouveau. Las fachadas de las calles Alberta y Elizabetes son una locura de caras, flores y figuras extrañas.
De ahí nos dirigimos al Mercado Central de Riga, que está en antiguos hangares de zepelines. ¡Es enorme! Compramos un poco de todo y comimos allí mismo en los puestos de Silkītes un Dillītes.
Por la tarde nos centramos en el casco antiguo. Subimos a la torre de la Iglesia de San Pedro para ver los tejados de la ciudad y entramos en la Catedral de Riga para ver su famosísimo órgano. No nos olvidamos de la Casa de los Cabezas Negras, el edificio más fotografiado, y los Tres Hermanos, las casas de piedra más viejas.
Cenamos en Milda, un sitio super recomendable de comida letona moderna. Nos comimos unos pelmeni que estaban deliciosos.
Para terminar, nos fuimos a Folkklubs ALA pagrabs, una taberna subterránea con música en vivo y un ambiente brutal.
Día 5 en Letonia – Sigulda y Valle de Gauja
Hoy dejamos la ciudad para ir a Sigulda, la «Suiza Letona». Desayunamos fuerte y nos fuimos directos al Castillo de Sigulda y a las ruinas del castillo medieval.
Lo más divertido fue cruzar el valle en el teleférico hasta Krimulda. Desde arriba se ve el río Gauja y todo el bosque, ¡una pasada! Bajamos andando hasta la Cueva de Gutman, que está llena de inscripciones antiguas, y seguimos hasta el Castillo de Turaida.
Comimos en Kungu Rija, una casa de madera tradicional donde probamos una sopa de setas que nos devolvió la vida.
Por la tarde, los más valientes del grupo se tiraron por la Pista de Bobsleigh de Sigulda. Después volvimos a Riga para ver el Monumento a la Libertad y pasear por el parque Bastejkalna.
Cenamos en Entresol, un sitio un poco más elegante para probar sus famosos knapas, tapas letonas.
Día 6 en Estonia – Pärnu y Tallin
Nuestra ruta el sexto día comienza con un madrugón para coger el coche y subir hacia el norte. Desayunamos algo rápido en una gasolinera Latvijas Nafta, que no os engañen, ¡tienen unos cruasanes de jamón y queso que están de vicio!, y nos pusimos en marcha hacia la frontera con Estonia.
Nuestra primera parada fue Pärnu, la capital de verano de los estonios. Fuimos paseando por su playa de arena blanca, que es inmensa. De ahí nos dirigimos al centro para ver las casitas de madera de colores y la Iglesia de Santa Isabel.
Para comer fuimos a Supelsaksad, un sitio super recomendable que parece una casa de muñecas antigua y nos pedimos una quiche y un pastel de chocolate.
Por la tarde seguimos conduciendo hasta llegar a Tallinn. Una buena opción para tener la primera impresión de la ciudad es ir directos a la colina de Toompea. Fuimos viendo cómo cambiaba el paisaje de bosques a torres medievales y nos quedamos sin palabras al ver el atardecer desde el mirador de Patkuli. ¡Las vistas de los tejados y el mar son de lo mejor de esta ruta de 10 días por los Países Bálticos!
Cenamos en Rataskaevu 16. Ojo, que si no tenéis reserva es imposible entrar, ¡nosotros la cogimos con tres semanas de antelación! Nos comimos el famoso pan de calabaza que hacen ellos y concluimos nuestro sexto día paseando por la Plaza del Ayuntamiento iluminada.
Día 7 en Estonia – Tallinn
El séptimo día nos levantamos con ganas de patear el casco antiguo, que dicen que es el mejor conservado de Europa. Desayunamos en Ristikheina Kohvik, un sitio monísimo cerca de la muralla.
Nuestra primera parada fue la Catedral de Alejandro Nevski. Justo enfrente está el Parlamento, o Castillo de Toompea. Seguimos bajando la calle hasta la Catedral de Santa María, o Toomkirik.
Para comer fuimos a III Draakon, en los bajos del Ayuntamiento. Es una taberna medieval auténtica donde no hay luz, solo velas, se come con las manos y el trato es… digamos que «de la época». Con solo deciros que…¡os echarán una bronca si pedís servilletas!
Por la tarde, bajamos por la calle Pikk jalg y nos dirigimos a la Iglesia de San Olaf. Subir a su torre es una buena opción si queréis hacer ejercicio, las escaleras son estrechas y empinadas, pero las vistas arriba valen cada escalón. Después, paseamos por el Pasaje de Santa Catalina, una calle estrecha llena de talleres de artesanos de vidrio y tela que es preciosa.
Cenamos en Olde Hansa, otro clásico medieval donde probamos carne de caza con especias. Para cerrar la noche, nos tomamos una copa en el Depeche Mode Baar, un sitio temático de la banda que es súper curioso y con muy buen rollo.
Día 8 en Estonia – Tallinn
Desayunamos un café y un dulce en Katharinenthal, justo al lado del parque.
Nuestra primera parada fue el Palacio Kadriorg. Lo construyó el zar Pedro el Grande y es una maravilla rodeada de jardines de flores. Al lado está el KUMU, el museo de arte moderno.
Comimos en NOP, un sitio de comida orgánica y local que nos habían recomendado unos amigos y que no nos defraudó para nada. ¡El hummus y el pan artesano estaban riquísimos!
Por la tarde, nos dirigimos a las ruinas del Convento de Santa Brígida en Pirita. Ver los esqueletos de piedra de la iglesia gigante al aire libre te deja con la boca abierta. Terminamos la tarde subiendo a la Torre de Televisión. Si no tienes vértigo, puedes caminar por el borde exterior con un arnés. ¡Yo me conformé con ver las vistas desde el cristal del suelo!
Cenamos en el puerto de Noblessner, en un sitio llamado Lore Bistroo. Es una zona de antiguos astilleros reformada.
Día 9 en Estonia – Tallinn
El noveno día lo dedicamos a Telliskivi Creative City. Desayunamos en F-Hoone, una antigua fábrica reconvertida en restaurante que es, sin duda, de mis sitios favoritos donde comer en Tallinn.
Pasamos la mañana recorriendo las tiendas y viendo el museo de fotografía Fotografiska. De ahí nos fuimos caminando hacia el mar hasta el Lennusadam.
Dentro de este hangar gigante hay un submarino real de 1930, el Lembit, ¡y puedes entrar dentro! Es una sensación un poco claustrofóbica, la verdad. También vimos rompehielos de vapor y barcos antiguos. Una buena opción es dedicarle al menos 3 horas porque es enorme.
Cenamos en Põhjala Tap Room, la fábrica de cerveza más famosa de aquí. Nos comimos una barbacoa estilo Texas que estaba de muerte mientras veíamos los tanques de cerveza a través del cristal. Para bajar la cena, paseamos por el barrio de Kalamaja, viendo sus famosas casas de madera de colores.
Día 10 en Estonia – Tallinn
Nuestro último día en esta ruta por los Países Bálticos lo empezamos con un desayuno en Maiasmokk, la cafetería más antigua de Estonia. ¡Tienen unas figuras de mazapán pintadas a mano que son una locura!
Nuestra primera parada fue el Museo al Aire Libre de Estonia, o el Rocca al Mare. Está a las afueras y es como un pueblo antiguo con granjas, molinos y escuelas de madera traídas de todo el país.
Comimos en la taberna del museo, Kolu Kõrts, una sopa de guisantes y gachas tradicionales que nos dejaron llenísimos.
Por la tarde volvimos al centro para las últimas compras. Pasamos por las Puertas de Viru y entramos en la Iglesia de San Nicolás para ver el cuadro de la Danza de la Muerte. Terminamos visitando la torre Fat Margaret, que ahora es un museo marítimo súper interesante con un barco medieval real recuperado del fondo del mar.
Cenamos en Lee Restoran, un sitio de cocina fusión estonia que fue el broche de oro perfecto.
¡Espero que disfrutes muchísimo de este viaje! Esta ruta de 10 días por los Bálticos es intensa pero, como has visto, aprovechando bien el día da tiempo a ver maravillas. ¿Tienes ya los vuelos? ¡Te va a encantar!
¿Cómo moverse por los Países Bálticos?
A diferencia de Europa Central, donde el tren es el rey, como en el trayecto Bratislava-Budapest, aquí el autobús es la mejor opción.
- Lux Express: Es la compañía premium. Tienen Wi-Fi, café gratis a bordo y asientos muy cómodos.
- Coche de alquiler: Es una opción fantástica para 2026 si quieres visitar parques nacionales o la Colina de las Cruces en Lituania sin depender de horarios.
Consejos para viajar a los Bálticos en 2026
Para que vuestro viaje sea tan rodado como el nuestro, aquí os dejo unos cuantos consejos para viajar a los países bálticos en 2026 que os van a salvar la vida:
- Olvídate del efectivo…casi por completo: En 2026, los Bálticos son el paraíso del contactless. Desde el puesto más pequeño del mercado en Tallinn hasta el teleférico de Sigulda, todo se paga con el móvil o tarjeta. Eso sí, lleva un par de monedas sueltas por si acaso para algún baño público o propinas en sitios muy tradicionales.
- Muévete como un local con Bolt: Si no quieres alquilar coche todo el tiempo, bájate la app de Bolt. Es la que manda aquí tanto para trayectos cortos en ciudad como para alquilar patinetes eléctricos o incluso bicis. Es súper barata y funciona de maravilla.
- La técnica de la cebolla es real: El clima báltico es… especial. Puedes empezar el día con un sol radiante y que a mediodía caiga un chaparrón o baje la temperatura 10 grados de golpe. Vestirse por capas es la única forma de sobrevivir y no acabar comprando un jersey de lana de urgencia, aunque los hay preciosos.
- Internet a tope: Si viajas desde fuera de la UE, hazte con una eSIM nada más aterrizar. Estonia es el país más digital del mundo y tener datos es fundamental para usar los mapas y reservar restaurantes sobre la marcha, porque los mejores sitios vuelan.
- Reserva los restaurantes top: Sitios como Rataskaevu 16 en Tallinn o 3 Pavāru en Riga ya no son un secreto. Si tienes claro dónde quieres cenar, haz la reserva online un par de semanas antes. ¡No te arriesgues a quedarte con las ganas!
- Aprovecha las horas de luz: Si vas en primavera o verano, prepárate para las «Noches Blancas». Hay muchísima luz hasta muy tarde, lo que te permite exprimir el día al máximo. Eso sí, ¡llévate un antifaz para dormir si tu alojamiento no tiene buenas cortinas!
Espero que esta guía os sirva para organizar el viaje de vuestros sueños. Los Bálticos son de esos sitios que se quedan grabados y a los que, os lo aseguro, querréis volver. ¡Buen viaje!